El extraño otoño del año 2014. Calentamiento y enfriamiento global



Se acaba el mes de Octubre y continúa la segunda primavera del año, aunque sé que cualquier día de estos entraran esos fríos granadinos que tanto me gustan (Los soporto igual que un saharaui en Groenlandia). La mimosa está echando flores por segunda vez en el año y el puñetero limón que a pesar de haber tenido flores varias veces desde que vine no le ha cuajado un fruto, aunque ahora tiene lo menos diez del tamaño de una aceituna, que como es natural dentro de poco los veré negros y ellos solos se caerán.
No me he interesado mucho en saber a qué achacan este tiempo anormal, pero ya me imagino que dirán que al cambio climático (Al cambio climático, le van a echar la culpa de hasta que los políticos sean unos sinvergüenzas), pero yo que cada vez soy más escéptico y no solo no me lo creo sino que agradezco y bastante que el tiempo esté equivocado y más después de que la factura de la electricidad haya subido un 11 % y mi caldera sea eléctrica (Estoy deseando que Podemos llegue al poder para que nacionalicen las Eléctricas).
Hablando de escepticismo, tampoco creo mucho en las ONGs y menos después de haber leído El ecologista escéptico [Hace bastante tiempo (me lo mandaron a Costa Rica)]. Te pregunto: ¿Desde cuándo no has escuchado hablar de la ? Pues se llegó a decir que la vida en la tierra desaparecería por su causa. ¿Cuantas veces has escuchado que el Ártico se está deshelando y que ya mismo se podrá navegar por el Estrecho de Bering?, pero pocas veces habrás leído/escuchado que el hielo antártico alcanza récord histórico. ¿Las causas de que uno disminuya y otro aumente? Pues no lo sé, pero me imagino que el CO2 tendrá los mismos efectos en un hielo y en otro.
¡Bueno! El colmo es cuando lees que no solo hay calentamiento global (), sino que está llegando una época de enfriamiento global (Y son muchos los científicos que lo dicen).
Aquí me quedara una referencia de cómo fue este año climatológicamente hablando.

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Las jugadas del cerebro o morir de miedo


.Reconozco que desde que cambié de antidepresivo, voy mejorando, pero no paro de pensar en las neuronas y como dominarlas. Me ha venido a la cabeza, creo, la vez que más miedo he pasado en esta vida. .
Tendría unos diez años. En una habitación dormíamos un hermano mío y yo. Cuando me acosté, mi hermano ya estaba en su cama. En aquellos tiempos era mucho lo que corríamos y los juegos en su mayor parte eran a base de esfuerzos, por lo que caías en la cama rendido y te dormías sobre la marcha. Estaba en ese punto en el que abandonas el mundo de los vivos y entras en de los sueños, cuando siento que el colchón se elevaba, lo que a mí me parecían cinco o diez centímetros. Volví al mundo de los vivos y me dije ¡Vaya con el gracioso de mi hermano!, se ha metido debajo de mi cama y la está subiendo para asustarme, por lo que encendí la luz para regañarle, pero ¡Oh sorpresa!, mi hermano estaba en su cama, mire bajo la mía y tampoco había nada. Apague la luz e intente seguir durmiendo, pero el sueño ya no venía tan fácil, pensaba en los motivos del movimiento del colchón. Cuando ya estaba otra vez dejando este mundo, vuelven a aparecer los movimientos del colchón. Note que el miedo me iba invadiendo mientras que mi mente trabajaba a una velocidad de vértigo intentando encontrarle una explicación al fenómeno, pero el miedo era más rápido que mi raciocinio, por lo que iba aumentando exponencialmente, hasta el punto de que quería escapar, pero estaba paralizado. No sé si fueron segundos, pero notaba que moría, cuando mi organismo me proporciono esa energía necesaria para la respuesta de . Di una patada sobre el colchón y salí disparado como una bala.
No recuerdo el tiempo que estuve en el salón. Ahora fue a la inversa, me iba bajando el miedo y aumentando el razonamiento, y como nunca he creído en fantasmas, volví a intentar buscarle explicación a lo que me había pasado y no encontrándole ninguna me dije que la explicación tenía que estar en la cama, por lo que con bastante respeto volví a ella con todos mis sentidos en alerta máxima. ¡Y volvieron los movimientos!, pero esta vez, vencí al miedo y puse mi atención en todo lo que experimentaba y ¡Dios!... ¡Que estupidez! ¡Qué alivio! En aquellos tiempos dormía boca abajo y no era el colchón el que se movía, al inspirar el pecho se inflaba, y daba la sensación de que me elevaba.
Lo que más se me ha grabado en la mente es como el miedo paralizo mi cuerpo y se perfectamente de que va la muerte súbita.

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