Escribiendo por cojones

Así debo tener el cerebro, como el corte de este árbol.

Este es el segundo blog que escribo. El primero aunque lo cerré por causas que ahora no voy a explicar, aun lo conservo. Lo empecé en Abril del 2007, en plena depresión, y escribía un mínimo de veinte entradas por mes (Llegué a escribir 31) y no es que aquella depresión fuera mejor que esta, sino todo lo contrario.
Poco a poco voy dejando de escribir en este y no es por otra cosa que mi cansancio mental. Hoy me he dicho voy a escribir algo aunque sea por cojones y aquí estoy.
Tampoco es porque al estar aquí encerrado, no pasa nada (Solo con las elecciones y demás hubiera escrito en su tiempo una entrada diaria). También lo estaba antes y escribía y aquí también pasan cosas, sin ir más lejos hace un par de días, no me funcionaba la caldera de pellet y tuvimos que ir a por un artilugio para desatascar las cenizas. Fuimos a dos grandes almacenes cada uno en un extremo de Granada. Lo pasé bastante mal. No me veo entre tanta gente, y encima tengo la columna jodida y la vértebra me dolía a rabiar.
He perdido la fe en mi Psiquiatra, cosa que antes para mí era mi “brujo”. El Arcalion que me mandó la última vez que fui verlo y que dijo que me iba a poner como un mulo, solo me dio resultado los tres primeros días. El efecto placebo.

Voy a colocar el segundo escrito que hice en el anterior blog. El primero fue sobre Penca y Chumbo los dos primeros perros que tuve cuando me vine a este encierro.

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España en el mes de diciembre. Navidades


Yo creí que las navidades más desconectadas de la parafernalia que rodea a estas fiestas las había pasado en Costa Rica, pero estoy completamente seguro que estas, hasta ahora, son las más desapercibidas de mi vida.
Hasta el día de Nochebuena para mi habían sido tan normales como cualquier época del año, con el añadido de que llevo tres días, ni uno más ni uno menos, que estoy lo más parecido a una persona normal y alejado del depresivo de los últimos meses (¿Años?). Cuando fui al Psiquiatra y me mando el Arcalion, el efecto placebo me tuvo engañado unos días pero después volví a mis andadas y aunque doblé la dosis, nada de nada.
Ayer se vino mi hija a pasar unos días, acompañada de su familia, y quería preparar una cena de las típicas de este día (El 25% de la comida que se compra en Navidad acaba en la basura) y le dije que en lo referente a mí no hiciera nada del otro mundo, me hizo caso y aunque de cosas ricas, por ejemplo, gambas al pil pil, cenamos en plan tapeo.
Por narices hubo que escuchar al rey, que al igual que muchos políticos, que les ha llegado el retiro después de estas últimas elecciones, tendrá diarrea con los resultados.
Algo me ha entretenido la campaña electoral. Ha sido curioso ver a todos los políticos hacer el payaso en las televisiones, y cuando digo a todos no me dejo ni a uno atrás. No sé cuánto se habrán gastado en la campaña (En la anterior la cosa estuvo alrededor de los quince millones de euros) y tal y como está el patio la verdad es que no me hace ni puñetera gracia que anden recortando en todo y si tengan para este circo.
Resultados de la campaña: Si no querías caldo toma dos tazas. Esto no lo arregla ni la madre que nos pario, aunque ya se encargará la Merkel de que nos gobiernen los que más le interese a los del Ibex 35.
¡Bueno!, yo creí que ya había abandonado el blog y por lo menos aparecerá diciembre en lo hasta aquí escrito.

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