Mejora en la fatiga crónica, Arcalion 200 mg, y los atentados de Paris


No es que este para bailar sevillanas, pero desde los cuatro o cinco días de empezar a tomarme el Arcalion noté que la fatiga crónica, sobre todo mental me iba mejorando. Me puse muy contento cuando me acorde de Giovanny (O Giovanni, que la verdad no sé cómo se escribe), para los compas Giovanón. Ni siquiera me acordara de los nombres de los que conmigo compartían tertulia en mi mesa de la playa en Tambor cosa que me desesperaba. Pero después de Giovanny, vinieron los demás. Como si de una ametralladora (No digo el nombre del fusil de asalto para que no salten todas las alarmas y mi ordenador quede fichado) rusa se tratara, aparecieron en mis neuronas los nombres de Rolo, Oscar, William, Baltodano, Jaraqui y como no Marcos [aunque el pobre murió estando yo allí despues de escribir el enlace anterior (Se lo encontraron muerto en la obra en la que tabajaba de guarda)].
Con respecto a lo físico, no es que haya puesto en marcha la moto, aunque lo veo cercano, pero he apretado el grifo del fregadero, del que había que sacar debajo del mismo cantidad de cacharros y botes de limpieza, tumbarme boca arriba y llegar en una postura indescriptible a las tuercas con la llave de tubo. Pensando que podía llover, he cogido un saco de abono y se lo he echado a árboles que están a punto de desaparecer, como los madroños, he tapado con un plástico el limón, porque a pesar de que en Hijar, los hay y muy sanos, aquí que está a menos de un kilómetro, todos los años se hiela. Para algunos que lean esto será el ja, ja ja del washapp, pero para mí son cosas que hace una semana ni se me pasaba por la imaginación que podía hacerlo.
En realidad no es vitamina B1 lo que estoy tomando, sino sulbutiamina, y ahora comprendo el por qué no lo receta la Seguridad Social y en la Farmacia tuve que esperar a que lo trajeran del almacén. A los políticos no les conviene que nos pongamos demasiado activos.


Y ya que estamos, hablemos de los atentados de París. Sé que todo el mundo sabe hasta el último detalle de cómo han sido y que está muy bien lo de lo solidaridad. Todos los días hay atentados en el resto del mundo como los de hace poco en el Líbano y los que todos los días están sufriendo los habitantes de Siria (Han salido los de Malí por el ya qué) y no han tenido el despliegue mediático de estos y no es que los muertos de París no lo merezcan, lo que me indigna es que de los medios de comunicación en estos días no se ha hablado ni una palabra de los cinco millones de parados, de los comedores sociales ni de pobreza infantil. Tampoco los políticos (De ningún color) se han esforzado mucho por hacerlo.

Otrosí: La experiencia es un grado, y nuestro presidente se ha encargado de decir que no manda ningún soldado al califato. El hacerlo ya le costaron unas elecciones y de esta forma, por una cosa y por la otra, va subiendo en las encuestas.
Estamos a un mes de las elecciones y quien manda, manda.

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No es que este para bailar sevillanas, pero desde los cuatro o cinco días de empezar a tomarme el Arcalion noté que la fatiga crónica, sobre todo mental me iba mejorando. Me puse muy contento cuando me acorde de Giovanny (O Giovanni, que la verdad no sé cómo se escribe), para los compas Giovanón. Ni siquiera me acordara de los nombres de los que conmigo compartían tertulia en mi mesa de la playa en Tambor cosa que me desesperaba. Pero después de Giovanny, vinieron los demás. Como si de una ametralladora (No digo el nombre del fusil de asalto para que no salten todas las alarmas y mi ordenador quede fichado) rusa se tratara, aparecieron en mis neuronas los nombres de Rolo, Oscar, William, Baltodano, Jaraqui y como no Marcos [aunque el pobre murió estando yo allí despues de escribir el enlace anterior (Se lo encontraron muerto en la obra en la que tabajaba de guarda)].
Con respecto a lo físico, no es que haya puesto en marcha la moto, aunque lo veo cercano, pero he apretado el grifo del fregadero, del que había que sacar debajo del mismo cantidad de cacharros y botes de limpieza, tumbarme boca arriba y llegar en una postura indescriptible a las tuercas con la llave de tubo. Pensando que podía llover, he cogido un saco de abono y se lo he echado a árboles que están a punto de desaparecer, como los madroños, he tapado con un plástico el limón, porque a pesar de que en Hijar, los hay y muy sanos, aquí que está a menos de un kilómetro, todos los años se hiela. Para algunos que lean esto será el ja, ja ja del washapp, pero para mí son cosas que hace una semana ni se me pasaba por la imaginación que podía hacerlo.
En realidad no es vitamina B1 lo que estoy tomando, sino sulbutiamina, y ahora comprendo el por qué no lo receta la Seguridad Social y en la Farmacia tuve que esperar a que lo trajeran del almacén. A los políticos no les conviene que nos pongamos demasiado activos.


Y ya que estamos, hablemos de los atentados de París. Sé que todo el mundo sabe hasta el último detalle de cómo han sido y que está muy bien lo de lo solidaridad. Todos los días hay atentados en el resto del mundo como los de hace poco en el Líbano y los que todos los días están sufriendo los habitantes de Siria (Han salido los de Malí por el ya qué) y no han tenido el despliegue mediático de estos y no es que los muertos de París no lo merezcan, lo que me indigna es que de los medios de comunicación en estos días no se ha hablado ni una palabra de los cinco millones de parados, de los comedores sociales ni de pobreza infantil. Tampoco los políticos (De ningún color) se han esforzado mucho por hacerlo.

Otrosí: La experiencia es un grado, y nuestro presidente se ha encargado de decir que no manda ningún soldado al califato. El hacerlo ya le costaron unas elecciones y de esta forma, por una cosa y por la otra, va subiendo en las encuestas.
Estamos a un mes de las elecciones y quien manda, manda.

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Otra vez al Psiquiatra. Feria de libro y el Lazarillo de Tormes


Ni síndrome de la bata blanca ni leches, al final hay que recurrir a los médicos por narices y más con las docenas de años que han pasado por mi cuerpo. En los últimos días he tenido un par de bajones serios y tenía que ir a mi Psiquiatra. Hace unos días lo llame y me dio cita para el miércoles a las siete de la tarde.
La verdad es que después de haberme recetado todo el Vademécum de antidepresivos [Escitalopran, Wellbutrin (Psiquiatra de Costa Rica y él), Pristiq, Certralina yNobritol] y ninguno haberme hecho efecto no es para tener mucha fe en él a pesar de que en mi depresión anterior le llamaba “mi brujo”, porque cada vez que iba a verlo me creía salir curado.
Como sigo sin reloj y sin smartphon, ayer llegué con más de un cuarto de hora de anticipación, y salí un cuarto de hora después de las ocho. Yo me encontraba a gusto hablando con él y no sé por qué me da la impresión de que también lo estaba.
Hay que reconocer que es muy listo, o conoce muy bien su profesión, porque puede que estemos hablando de fútbol y entre medias hace un inciso preguntándote algún detalle que se perfectamente relacionado con el estado de la depresión.
Otro de mis grandes problemas, como ya he mencionado más de una vez, es mi escepticismo a todo o casi todo, porque al final me dice que me va a mandar una medicina que me va a poner como un toro, le sonsaco y son unas píldoras de vitamina B1. Le digo que ya en Costa Rica ya me lo mando el neurólogo y que no me hizo efecto, a lo que él me contesta tómalo y dentro de una semana me llamas (Puede que en vez de una diaria, sean dos).
Pienso, y me digo que no tengo remedio. Dicen que el 50% del efecto positivo de una medicina, es que creas en ella.


Debía de ser el día del libro o algo parecido, porque al salir del aparcamiento vemos lo menos diez casetas y todas dedicadas a la venta de libros. Había tiempo (Según el reloj del coche) y que menos que echar un vistazo. Al final compro tres y entre ellos El Lazarillo de Tormes. Pienso que pasa igual que con el Quijote que todos los españoles saben de su existencia pero el 90%, y puede que me quede corto, no lo han leído, y mira por donde la noche anterior había acabado uno de una colección que tengo (Los cien mejores libros escritos en el siglo XX) y empiezo a leerlo. Me acuerdo de Costa Rica. Allí conseguir un libro era una aventura. Tenía que llegarme a San José o a Puntarenas para comprar alguno. Una vez me quedé en seco y alguien me consiguió todos los escritos por Paulo Coelho. Los leí casi todos y anoche me pregunté ¿El por qué tanto éxito? Nada tiene que ver la literatura de este escritor con la del Quijote o con la del citado Lazarillo de Tormes (LA VIDA DE LAZARILLO DE TORMES Y DE SUS FORTUNAS Y ADVERSIDADES) a pesar de ser de autor anónimo.
En fin... Esperemos que me hagan efecto las pastillas de Arcalion. Por cierto al igual que el antidepresivo que me estoy tomando, tampoco lo paga la Seguridad Social, y coincide con lo que pienso: Para nuestros gobernantes la depresión y los suicidios que acarrea, no existe.

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