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La cultura musulmana y su incomprensible declive


Creo que seremos pocos los que no hayamos visto, la que para mi es un clásico del cine, y se trata de Lawrence de Arabia. Aunque el personaje es el tema central de la película, este se desenvolvía dentro de un contexto que era el final del imperio británico, el turco y la creación como nación de lo que ahora es Arabia. Hay una escena, que jamás se me olvidara, en la que el jeque que quería formarla, viendo que el representante ingles lo estaba tomando por salvaje e inculto, se dirige a este último y le dice: “Le recuerdo que cuando Londres era un villorrio, Córdoba ya tenia alumbrado público”. Con posterioridad leí, y aquí, siento no poder información de la procedencia de la frase: “Cuando París apestaba (Las aguas fecales corrían por las calles puesto que carecían de alcantarillado), las acequias de la Alhambra olían a jazmín”.
Hay otro hecho, que cualquiera que haya estudiado un poco de historia lo sabrá, y es que cuando los reyes católicos conquistaron el ultimo reino musulmán (No digo árabe) de la península ibérica, se asustaron de la cantidad de baños públicos que habían en la ciudad de Granada, en especial la reina Isabel que históricamente ha sido una de las mujeres mas guarras que en el mundo han sido (De ella se dice que jamás se había bañado y que su ropa interior no se la cambiaba, con lo que nos podemos imaginar como apestaba).
Por ultimo, lo que me tira todos mis esquemas por los suelos, es el papel de la mujer. En al-Ándalus, entre otras cosas la enseñanza en las madrazas, era casi exclusiva de ellas y para mi no es extraño porque si investigamos un poco en El Corán, se dirige a todos los seres humanos sin discriminación de raza, color o sexo, y en especial que la mujer y el hombre son iguales, creados de la misma esencia, y no como se creyó en un tiempo de la historia de la humanidad cuando algunos teólogos (Por supuesto cristianos) se preguntaban si ella tenía alma. La mujer en el Corán tiene derechos civiles: Libertad de culto, derecho a elegir a su futuro marido (nadie puede obligarla a casarse con alguien que ella no quiere), derecho a divorciarse si el marido la maltrata, derecho a mantener su apellido paternal. Derechos sociales: El derecho a la enseñanza (que más que un derecho es una obligación), ya el Corán insiste en que los creyentes, mujeres y hombres, deben lograr el conocimiento, el saber y la educación porque la ignorancia es un pecado, y como dice el Corán “los más sabios son los más cercanos a Dios”. El derecho al trabajo y el derecho a participar en todas las actividades sociales. Y ya por ultimo los que mas me llaman la atención, son sus derechos políticos: Desde hace 1400 años que la mujer en el Islam tiene el derecho a votar, lo que en Occidente se consiguió muy tarde. Por dar un ejemplo, en Francia la mujer no ha adquirido el derecho de voto hasta 1945. El derecho a acceder a cargos políticos o militares (Muchas mujeres fueron en la época de la revelación combatientes contra los paganos y politeístas de la Meca).
A los números que utilizamos se les llama "arábigos" sólo porque los árabes los introdujeron a Europa.
No es la primera vez que me pregunto que como es posible que con estos antecedentes, los musulmanes actuales, no solo han quedado anclados en la edad media, sino que han retrocedido a épocas anteriores a Mahoma. He leído varias veces la historia del Islam de diferentes autores, y sigo sin encontrarle explicación. Me encantaría que alguien me revelara las causas.


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El ultrajador Imperio


Imagino que la mentalidad conquistadora de los romanos no se debe a ninguna característica natural y no creo que ningún dios haya empujado a nuestra ciudad a someter a otros pueblos. Una serie de circunstancias nos han llevado a desempeñar ese papel que, realmente, justifica y justificara nuestra historia para siempre.
Sin duda la conquista es una labor ardua y difícil, y resulta con frecuencia penosa para el conquistador y para el conquistado. Sin embargo las heridas que produce la violencia inevitable de la guerra pueden cerrarse pronto si el conquistador es capaz de demostrar que, en efecto, las condiciones de vida mejoran con su presencia.
Acabo de visitar algunas provincias. En todas ellas impera la ley, de manera que la gran mayoría de la población siente ahora una protección mayor que la que se sentía antes de la presencia romana. Los que nunca han tenido derechos han visto como, bajo el palio de la autoridad romana, algunas de las injusticias que habían sufrido secularmente han desaparecido de sus vidas. Creo sinceramente que con el paso del tiempo habrán aceptado por completo un modo de vida civilizado.
Sin embargo, he de decir con sinceridad que en algunos lugares he visto también rencor y recelo, lo que nos obliga a conseguir que esa parte de la población (propensa a presentarse como héroes salvadores), y especialmente la ideología radical y violenta que representa, no sean reforzadas en absoluto por un comportamiento arrogante e injusto de nuestras tropas de ocupación. Por ello, me ha complacido enormemente comprobar como, el bienestar representado por Roma ha ido haciéndose evidente, los núcleos de resistencia mas activos han desaparecido o, al menos, se han debilitado francamente. No tengo ninguna duda de que los acueductos, las carreteras, los puentes, las bibliotecas, los baños públicos, los gimnasios, las escuelas y, en general, todas las señas propias de la civilización romana son infinitamente mas eficaces que las armas y las tropas de ocupación, pues hacen que la gente común aprecie con sincera devoción el bienestar que representa la presencia de Roma en sus comunidades.
A mi entender solo hace falta una cosa más; integrar la cultura y las costumbres de los provincianos en las estructuras políticas y sociales romanas. En ese sentido juzgo fundamental nombrar gobernadores, senadores y cargos públicos entre los naturales de estas tierras conquistadas y, especialmente extender los derechos de la ciudadanía a la mayor parte de la población autóctona. Porque si Roma se limita a explotar a estos hombres, a esquilmar las riquezas de sus tierras y a imponer su poder gracias a la superioridad de sus ejércitos, nuestra presencia en las provincias será efímera y acabaremos siendo odiados por todos, igual que se odia a un enemigo común al que hay que derrotar a cualquier precio.
Si no aplicamos una política de ayuda y de mejora en todos los aspectos, las provincias serán la tumba en la que Roma acabara enterrada para siempre.

Por Bernardo Souvirón de MANUSCRIPTUMPARIUM. Lib. VII, cap. II

No me he resistido a transcribir este escrito, porque para mi es inconcebible, que a pasar de haberse portado infinitamente mas civilizada que el Imperio que nos ha tocado soportar, el final como predecía el autor, Roma fue enterrada para siempre.
Dicen que es necesario aprender de nuestra historia para no volver a repetir los mismos errores, pero esta visto que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

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