Hoy me han hecho la gammagrafía nuclear del tiroides. ¡Por fin ha llovido!


Me llamaron ayer desde el Hospital. Yo creí que me iban a decir que me iban a mandar una carta diciéndome que me iban a hacer la gammagrafía y me apresuré para que me cambiaran la dirección porque sigo teniendo la de Granada, pero a poco más me llama gilipollas y lo que me dice es vaya al día siguiente a las dos menos cuarto
Nos vamos sobre la una y llegamos y lo primero que nos dice le enfermera es que van con un poco de retraso. Sobre las tres primero me ponen una inyección en la vena que es un contraste para que se vea el tiroides, veinte minutos más para que circule por todo el cuerpo y por fin me tumban en la máquina. Cinco minutos en ella y se acabó, Vuelta para la casa


Por el camino ya se ve la nieve en Sierra Nevada, porque ¡Por fin ha llovido!


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De oca a oca y tiro porque me toca. Diverticulosis colónica


Lo del título no es que vaya a dar una lección magistral sobre semejante juego de mi niñez ni nada por el estilo, es que tengo la sensación de que en la Seguridad Social es a eso a lo que están jugando conmigo.
Ayer no caí en el infierno como caí el mes pasado, pero si como consecuencia de ese mal momento de mi vida.
Ya cuando estaba en la “Sala de Frágiles”, me advirtió la cirujana que vino a aclararme algo las ideas de por qué estaba allí, que según habían visto en el TAC que me hicieron antes, no veían nada más que una infección en el estómago pero que no podían operarme a ciegas porque lo que podían hacer es un destrozo en vez de curarme, por lo que se limitarian a ponerme grandes dosis de antibióticos hasta curarla.
Después de, y ya que he empezado con juegos, de uno del escondite, de llamadas, cambio de direcciones y no sé qué más me dieron una cita para hacerme una colonoscopia.
Ya la gente me había puesto en antecedentes de que lo que lo que tenía era divertículos, aunque yo tenía en la cabeza, no sé si porque lo había escuchado mal, que eran diversiculos.


También me habían hablado, y más bien pestes, de cómo lo iba a pasar en los dos o tres días antes de la colonoscopia, sobre todo el día que me tomara unos sobres con polvos que ya me habían dado en el hospital en una caja que por cierto me venía muy bien para tapar la luz de la batería del vapeador que ya venía usando desde Costa Rica, aunque aquellos eran chinos y mejor que los que venden aquí.
Había puesto el despertador a las siete porque las instrucciones decían que tenía que empezar a tomarme el bebedizo a las ocho y yo soy de los que piensan las cosas antes de hacerlas. Primero me dijeron que me sabría mal y no sé si es que han cambiado de polvos o yo ten el sentido del gusto jodido, que lo tengo, pero a mí me gustó. Segundo que iba a estar todo el tiempo sentado en el retrete porque me iba a vaciar, y no, me puse en el ordenador y notaba con tiempo cuando tenía que ir al mismo. Eso si, lo que te pasa es que en vez de orinar por donde todo hijo de vecino lo hace, lo haces por el culo, así hasta aproximadamente la una que dejas de hacerlo.
A las cuatro y cuarto para mi querido hospital Virgen de las Nieves, que esa es otra, no sé por qué todo el mundo lo menciona por Ruiz de Alda.
Al poco de llegar nos meten hacia otra sala de espera y no tardan mucho para que la haga al chiquero. Me dan una bata me pasan a un cuarto de baño y me dicen que me ponga en pelotas, eso si, que después me ponga la bata encima.


La enfermera me pone una “espera” en el brazo y la posición de costado que tenía que tener. Ya no se mas porque no sé cuándo me metió anestesia y lo siguiente que recuerdo es que ella misma me dijo despierta de una vez.
VI a la doctora delante de un ordenador y si no recuerdo mal dijo que tenía un racimo de divertículos.
Poco más. Te vistes medio anestesiado te diriges hacia el aparcamiento y me traen para la parcela.
Si es verdad que tenía hambre cuando cené.

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