De bichos: Mochuelos, tórtolas avispas y moscas, no cojoneras, sino comunes


Había un animal que echaba de menos desde que vine de Costa Rica y otro que estoy hasta las narices de él aunque también últimamente ha dejado de molestar. Los dos son aves, el primero es el mochuelo, me acuerdo de aquellos atardeceres que los marcaba el “canto” de aquellos bichos a los que llegue a ponerles dos palos verticales con sus respectivos nidos y a una distancia de unos cincuenta metros que en algún sitio leí era la mínima para que cada uno pudiera marcar su terreno. He preguntado qué a que se deberá su desaparición y me han dicho que los cazadores le tiran a todo lo que vuela. No me creo esta versión. Puede que se hayan ido a los vertederos igual que las gaviotas.
El otro que no soportaba es a las tórtolas, precisamente por su canto, que más que tal será el sonido que hacían para llamar a la hembra y aparearse. Habrá terminado la época de celo y como he dicho han dejado de emitir ese estúpido sonido.
Me estoy yendo del tema por el que me he decidido escribir: La mosca y no precisamente la cojonera, sino la mosca común, esa que aburre al más santo con sus picaduras y con dar el coñazo por más que las espantes a manotazos.
No paraba de comentarles a las pocas personas con las que me trato, que me extrañaba que estando a mitad de agosto, como aquel que dice al final del verano, no veía ni una. También me extrañaba no ver las avispas que revoloteaban cerca de las escaleras de la piscina y había que meterse con cuidado de no molestarlas o te tirabas de cabeza si no querías que te hincaran su puñetero aguijón. ¡Bien!, estas últimas siguen sin aparecer debido a algún fenómeno extraño y no al que yo digo y que es que vivo tan alejado del mundo que ni llegan, pero las moscas han aparecido de golpe y vienen con una mala hostia que no hay insecticida que las pare.
Sigo utilizando el dejar la habitación a oscuras y abrir y cerrar una ventana para que al ver la luz se vayan (Lo aprendí de pequeño en Guardajamar) y con los moscardones me da un resultado excelente pero con estas putas moscas nada. Pensaran que me vaya yo.



Mi pesar por los que han muerto en Las Ramblas de Barcelona a manos de unos cafres (nada que ver con los de la Cafrería) así como por sus familiares.

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De la incompetencia de un tío a la jodienda de otro. Mi caso en la Seguridad Social



Hace casi un mes que no escribo en este blog, ¡Bueno!, ni en ninguna parte, y no es por gusto, sino porque tenía dos averías en mi soma, aparte de las ya habituales, que me tenían la mente fuera de juego. Yo el dolor lo aguanto bien, pero continuo es un martirio.
Ha ce unos días me dije que así no podía seguir y me pidieron cita para mi médico de la seguridad social, y me la dieron para el miércoles pasado.
Diré las últimas que me tenían amargado: Dolor de pies y de estómago. Ninguno de los dos era para rabiar pero al ser constantes lo dicho antes, fuera de juego.
Llega mi cita con el médico y solo sentarme delante de él, le dije otro día le contaré mis penas pero en primer lugar desearía que me sacara de este pozo sin fondo en el que me encontraba. No sé si le añadí algo de que me levantaba agotado. Vamos a hacerte unos análisis y ya podré opinar con conocimiento de causa. Ven dentro de cuatro o cinco días que es lo que tardaran en hacértelo,
Añadió algo de té tenía que mirar… pero aquí no lo hacen, a lo que no me faltó tiempo para decirle que si hacía falta me los hacían en otro sitio aunque los tuviera que pagar. ¡Quieres callar! Fue su contestación.
Al otro día los análisis. Llegue sobre las nueve y cosa rara que no hubiera cola así que entre rápidamente a ponerme en manos de la, en este caso, vampiresa.
Martes, cita a las doce menos diez, pero cuando llego veo un cartel en la puerta diciendo que por un tiempo no se pondrá contar con mi médico. Alguien que venía conmigo baja a la parte burocrática y me viene diciendo que me atendería el que había al lado.
Como es lógico primero atendió a sus enfermos.
Entro y cuando me pregunto, le dije que en primer lugar me gustaría que me quitara el dolor de pies y de estómago. No sé qué me contestó que me olí que no quería tragarse el muerto del enfermo de su vecino, algo así como que eso no era nada, a lo que le conteste que por lo menos viera los análisis para poder opinar, puso cara de despistado (Seguro pensaría es tío me va a complicar) pero miro en el ordenador.
Mando imprimir y salieron dos folios.
Otra opinión pero como para el: ¡Pues anda que la cantidad de cosas que te han mirado! Vistazo rápido y me dice: Aquí lo único que sale es que tienes alto el tiroides malo (He buscado lo que es tiroides malo y no he encontrado nada) . El bueno lo tienes bien y es precisamente el que te tenía que tener hecho un toro. Le dije que si los pies hinchado se debían al tiroides, se dignó tocármelos y me dijo que para eso me tomara un nolotil.
No se si entremedias o cuando me dijo eso, le dije que con los antidepresivos y ansiolíticos no podía conducir, a lo que me dijo que si estaba yendo a un psiquiatra, cuando le dije que si, me dijo que podía conducir y que me dejara de Psiquiatras. Ya no aguante más, cogí los análisis que tenía sobre la mesa y me vine. Ni me receto el nolotil ni nada para el estómago.
¿Cómo puede haber gente tan hija de puta! Una cosa es que los políticos te racionen desde el tiempo para atender a un enfermo, hasta no mandar a nadie al especialista a no ser que vayas medio muerto, y otra que se pasen el juramento hipocrático por el forro de los cojones.
También puede ser que sea un inútil.
No sé qué será la Tirotroina, pero si hay que tenerla entre 0,380 y 0,530 y yo la tengo a 0,180, algo hay ahí que no funciona bien y algún método habrá para subirla pero a él a pesar de haberle llamado la atención, no me dice consecuencias y mucho menos intenta solucionarlo.
Esto me pasó en el Centros de Salud Gran Capitán de Granada.
EL final será recurrir a la medicina privada o aguantar a que pasen las vacaciones y me médico me trate como a un doliente.

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Solo sé que no se nada o mi serrín está bien estropeado. Nuevo ordenador que debe ser cojo…


Después de echarme la siesta suelo tomarme un café, cosa que hace más de una semana, no sé por qué causa se lo tomó el ordenador y no le debió de gustar demasiado porque se paró.
Con sumo cuidado, porque ese remedio ya lo utilice otra vez y por lo menos la mitad de las teclas se quedaron muy jorobitadas, le di con el secador del pelo pero con el calor que está haciendo no le debió sentar bien y dijo que no arrancaba.
No me lo pensé mucho (¿Cómo voy a pasar yo sin mi solitario?) y conseguí que me llevaran a comprar otro. Aproveche para que la pantalla fuera un poco más grande porque al paso que va mi operación de cataratas para utilizarlo voy a tener que utilizar lupa.
A lo que íbamos; viniendo de vuelta, lo deje en, digamos, un taller de reparaciones, para que me lo dejaran en orden de marcha (Meter antivirus, winrar, etc.)
Primera putada: En cuanto llego el ordenador sibarita del café ya funcionaba, así que aparte de alegrarme ya no tengo prisa porque me traigan el de última generación. Al final llega y lo primero que observo es que me han metido un antivirus gratis. ¡Con lo contento que estoy yo del que le meto crackeado¡ Me pongo a cambiárselo en un momento y aquí me pierdo.
Se han alineado los planetas para que se pongan de acuerdo Google, Microsoft y Telefónica para joderme.
Desde que Google me sale en vasco y tengo que traducirlo, hasta que la velocidad de descarga es desesperante.
Parece que Microsoft ha descubierto algo en estos días para que no roben programas y aquí se me jode todo.
Formateo y voy a pasarle cosas del disco duro externo que tengo y a pesar de esto hacerlo sin redes, simplemente por un puerto USB, ya no es lentitud.
Lo malo es que por comprobar, también he jodido al PC cafetero.
Ya seguiré, porque pensando en todo esto lo único que estoy es alterando las neuronas más de lo que las tengo.


No tengo remedio, lo máximo que debía pensar es lo que estos y dejar a los que se están gastando el dinero en buscar el fin de la muerte que se escoñen ellos.