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Vuelta a los orígenes. Antidepresivo de última generación: Zinosal 12,5 mg


Después de más de dos años tomándome el anti que me mando el malafollá de psiquiatra al que fui para saber una segunda opinión de mi diarrea mental o depresión (Antes la llamaban melancolía), y de que los baños de agua fría, aunque me hayan hecho bien, no me han quitado la colitis cerebral, y no queriendo quedar hecho una mierda para lo que me quede de vida (Por cierto, gracias Facebook, sé que hoy cumplo años), ayer decidí llamar (O más bien me llamaron) a mi antiguo brujo D Rafael Navarro , y quedamos citados a las once de la mañana.
Después de reírnos un poco de su congénere, hablamos un poco de lo que estaba tomando y solo me cambio el ansiolítico y el antidepresivo que no se si me lo mandara la Seguridad Social porque es nuevo (¡Vamos! Que voy a hacer de conejillo de indias).
No pasó como otras veces que nos hemos reído del mundo. Le advertí que dudo mucho de los antidepresivos y me dijo que los que no creen en ellos terminan por llevarle a los familiares para que se los receten.
Paramos a comprar un limpiafondos y vuelta a la casa.






Hacia poco que me había levantado de la siesta cuando me parece escuchar una voz de mujer, salgo y era una de mi hija que había venido a felicitarme por mi cumpleaños. Al poco apareció la otra. Ralea de nietos Me hacen apagar una velita (Que se apagó a la segunda) y después nos fuimos a la sombra del olivo que hay junto a la piscina. Allí estuvimos dándole a la lengua hasta que ya se hizo de noche y se fueron.
Me tome dos Coca Colas y hoy lo he pegado con la ansiedad.
Ya tengo setenta y dos tacos según me recordaron.

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Y el cielo bajó a la tierra


Casi un mes sin acercarme por este mi rincón.
¿Sequía de ideas?.. Nada de eso, también ha sido un periodo de inactividad en otras de, llamémosles, mis rutinas (lecturas, pasear, contabilidad, etc.).
Definir lo que me ha pasado tampoco es labor fácil. Lo más probable es que mis neuronas han estado en un laberinto, embrollo, caos, confusión o llamémosle equis que me han transportado a un mundo maravilloso, mundo por el que todavía estoy influenciado y del que me cuesta apearme.
Posiblemente todo empezó como un juego. En esos entresijos del ciberespacio, vi la posibilidad se conseguir uno de mis sueños de juventud y me lo marqué como objetivo.
Que se cumplió, es cierto (se de alguien que al leer esto, la primera palabra que se le vendrá a la cabeza es engreído), pero jamás pensé que lo que podía haber sido incluso un desastre, se convirtiera en una cosa tan bonita, y no solo eso, sino que veo que esa "cosa", se puede prolongar en el tiempo.
La primera fase fue desesperante. Lo que a mi me parecía sencillo y lo mas normal del mundo, otros lo veían como una posible catástrofe en la que incluso podía hacer daño a terceros. Estuve tentado de abandonar, pero también sabía que a alguna otra persona en su fuero interno, no solo lo veía posible, sino que la deseaba, motivo por el que jugué fuerte y seguí.
También me ha reafirmado en mi convencimiento de que lo escrito es muy peligroso, puesto que intentas transmitir una idea y cada una de las personas que la leen, lo puede interpretar de forma diferente [pienso que Cervantes cuando escribió el Quijote para cachondearse de los libros de caballería (una de la teorías), jamás pensó en el éxito que tendría, cosa que no ocurrió con los que escribió como libros serios]
El objetivo podía haber sido tener una buena moto, pero una vez en mis manos, este vehiculo, ¿funcionó como esperaba? No solo funcionó, sino que sobrepaso todas mis expectativas.
Han sido días de luna llena, cosa que no tendría más importancia, puesto que las he visto todas desde que estoy en este país, pero esta vez el rojo de su orto ha sido especial, y si le añadimos que mientras se elevaba y cambiaba su color a amarillo, iluminando intensamente la oscuridad de la noche y rielando sobre las aguas de la bahía, personas del grupo, que sentados en la arena, la contemplábamos, recitaban a Neruda (me quedo en como lo hizo Patricia), la cosa se desbordo.
Días de caminatas por pleno bosque, de ver a los congos sestear encima de mi, de saber que el arbolito tiene unas raíces, que a pesar de abrirse camino entre las duras rocas, son tan suaves como el culito de un bebe, de saber el por qué le pusieron árbol de Jesús, de reunirme con Rosa a la que no veía hace bastante tiempo, de ver como un zopilote se convertía en pavo (no te me cabrees), de comer una tortilla de papas o española como si del mejor manjar del mundo se tratara, de ver a otra persona comerse una langosta como si fuera una sardina (pensé en el protocolo de pinzas y demás gabelas de hacerlo en un restaurante), charlar bajo las estrellas picando en una bandeja frutas del país (desde papayas a piñas, pasando por bananos) fresquitas.
La magia se contagio. Todos deseaban que esta no se acabara, por lo que a alguien se le ocurrió que Carlos demostrara sus dotes de cocinero en una cena en casa de Patricia, cosa que hicimos y a la que asistieron Norberto, Rolo, Alejandro, Rocío y más. Todos los productos fueron ticos y Carlos se lució al menos en la presentación (jamás había visto una ensalada, en la que la gama de verdes superara a la de los bosques ticos en época de lluvias).
En la vida me he sentido mas… ¿mimado?
Todo lo que tiene un principio, tiene un final y este llegó, aunque quiero verlo como una interrupción necesaria de algo que se puede prolongar. Amén.+

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La bola de brozajos que aumenta. Decisiones en mi vida


Se acabó el verano. No lo digo por las temperaturas o por fechas, sino porque se ha ido de la parcela parte de mi familia y empieza un avatar más de esa, más que bola de nieve, la que se veía en las películas del oeste y que según creo, se llama salicor o barrilla y a la cada vez se unen más brozajos que la hacen enorme. Así veo yo mi vida o lo que me quede de ella.
Hace unos días tuve uno, en el que estaba seguro que había empezado la salida de la depresión, y quizás lo sea, pero aún me falta mucho para tomar decisiones que tomaría en un estado normal. Físicamente, creo que todavía soy capaz de andar en moto o de irme a vivir a un pueblo perdido de este mundo, pero estas malditas neuronas aun no me dejan ni bajar a Motril a ver a gente que quiero ver allí y mucho menos buscar a un abogado para sacarle mi herencia a las putas de mis hermanas, que no la tengo gracias a otros desequilibrados/ineptas.
No soy capaz de tomar medidas elementales como para pasar el invierno aquí, con el temor que le tengo al frio, o escaparme, pero sé que será aquí donde lo sufriré, de hecho para que se me haga más llevadero, los otros días estuve a intentar comprar una caldera de pellet, aun teniendo una eléctrica, pero los cabrones de los políticos, para favorecer a sus amigos (Los que tienen las cuentas en Suiza), han puesto la electricidad a un precio que solo la pueden usar ellos. También la chimenea hace de caldera, pero la pobre es vieja y hay que hacerle algunas reparaciones. Más problemas por resolver.
Tengo una serie de cosas pendientes en la cabeza, de la cual haría una relación aquí, pero al verme inútil para llevarlas a cabo, cada vez se me hace más grande el salicor.
Para seguir escribiendo voy a tener que meter la cabeza bajo el grifo, así que lo dejo.
¡Estoy muy cabreado conmigo!

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En espera de una llamada. Y van pasando cosas


Ya ha pasado casi un mes y todavía no me han llamado para hacerme la cistoscopia urestroscopia. Por cierto he buscado en la web lo que es la urestroscopia tal y como dice en el informe descriptivo de lo que se trata y no aparece, sino la palabra Ureteroscopia. Como en esta casa estamos fuera de cobertura de los celulares tengo que estar pendiente del teléfono fijo las veinticuatro horas. A todo esto que no lleguen las vacaciones y se retrasen todas las actividades de los hospitales y me la hagan en septiembre o en octubre.
Las neuronas mientras tanto creo que van mejorando, aunque algunos días me dan un arrechucho, en especial a base de ansiedad, que para mí se quede.
Mientras van pasando cosas, por ejemplo ayer fui a cortarme el pelo cosa que no hacía desde que estaba en Costa Rica, o sea unos tres meses. Un poco más y lo tengo igual que cuando me lo dejé largo.
Los hombres de esta casa, yo no me cuento, gracias a la crisis, tienen tiempo de ir haciendo cosas, en especial uno, que daría un rendimiento extraordinario en cualquier empresa, puesto que aquí nadie lo obliga y la verdad es que no para.


Los cipreses que separan este terreno de la parcela vecina, nadie los había cortado por la parte de arriba y a poco más llegan al cielo. Con un andamio y a base de motosierra se han conseguido cortar parte de los mismos. Para terminarlos habrá que hacerlo desde la otra parte.


Si con los que se han cortado ha salido esta leña, si se termina vamos a tener para la chimenea todo el invierno que viene.


La casa va pareciendo otra. Pequeños detalles que lo aderezan.


Árboles que habían desaparecido por alguna extraña enfermedad, algunos se van recuperando.


Se ha recuperado una Vespa que l e correspondería estar en un museo.


Ha florecido la adelfa.


Los domingos nos seguimos reuniendo toda la familia.
¡Como pasa el tiempo!

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A raíz de la muerte de mi madre


Mi agradecimiento a todas aquellas personas que a raíz de la muerte de mi madre y por diferentes medios han tenido la amabilidad de dirigirse a mi.

¡Gracias a todos!

Son varias las que se me han quejado de no asistir al sepelio por no haber tenido noticias de su fallecimiento, añadiendo que solo lo supieron por este blog. Vaya mi repulsa para aquellas que negaron esta información incluso a familiares muy directos. Sus mezquinos motivos tendrán.

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A riaz de la muerte de mi madre


En su día hice una entrada en este blog al que titule Atardeceres en mi bahía. Si fue esta la causa por la que me llego esta historia, vendita sea. Si es otra, bienvenida.
Sé que es otra.
Ese deleite tuyo con los atardeceres me recuerda mucho a una época en que, sin compromisos ni obligaciones (o con la única obligación de estudiar) pasé en Grecia, al sur del Peloponeso, con una organización dedicada a proteger a la tortuga boba.
Vivíamos en la playa, cada uno en su tienda y con un chamizo que hacía las veces de "cocina" o "sala de estar". Yo fui la última en llegar esa temporada, así que no quedaba prácticamente nadie, los huevos ya habían sido puestos y los nidos, en su mayoría, estaban ya inventariados, así que mi tarea era vigilar las protecciones contra depredadores de los mismos, hacer guardia en los que habían sido puestos en zonas "delicadas", esto es, cerca de alguna población, foco de luz, etc. y, cuando eclosionaban, hacer un recuento de los huevos y su estado. Pues bien, durante ese viaje, lleno de aventuras* y vicisitudes por otra parte, estuve un mes y medio, prácticamente sola, en esa playa. No era tan paradisíaca como deben ser las de Costa Rica, pero para mí eran lo más cercano al paraíso. Hice muchas guardias nocturnas en los nidos que estaban "a punto", pero tardé en conseguir ver a una de ellas. El regalo vino en forma de paseo matutino, sin ninguna tarea asignada, cuando en uno de los nidos habían eclosionado los huevos la noche anterior, se podían ver perfectamente las huellas de las crías en dirección al mar y pensé, otra vez me lo he perdido pero, de repente, pude ver a una de ellas, del revés, sin poder voltearse para iniciar su camino a la vida. Me tomé la libertad de ha
Hacer cer de Dios en ese momento, y le di la vuelta; me desnudé, y la acompañé en esos primeros pasos hacia su existencia. Fue un momento ciertamente hermoso que nunca olvidaré. Tampoco suelo compartirlo con la gente pero, de alguna manera, has sido tú el que ahora me transportó a mí a ese momento de mi vida.
Prometí volver, pero en la época de puesta, y poder disfrutar de la maravilla que tiene que ser contemplar a las madres, tan pesadas, tan despacio, hacer su tarea. No lo hice, no sé si lo haré, pero desde luego, es algo que no he olvidado.
Pues bien, durante ese viaje, recuerdo los momentos en que me sentaba sola frente al mar. Mi mente a veces viajaba, pero otras, se quedaba estática, inmersa en ese escenario donde me sentía yo misma más que nunca. Una especie de comunión pseudomística con los elementos, con la naturaleza, con la VIDA. No sé por qué, pero no suelo volver con mi mente a esa experiencia que viví, o si lo hago, por las circunstancias (como una conversación que allí me lleve) suele ser de una manera muy superficial, pero hoy, con las fotos de tu atardecer, he vuelto a revivir todo ello. Recuerdo también que, al principio, me costaba mucho dormir con el ruido de las olas, y también lo que me costó, a la vuelta, poder conciliar el sueño sin oirlas.
Me gusta haberlo recordado...
Y yo de habértelo hecho recordar.
 Cuando escribiste esta palabra, intuyo te supo a gloria

A mi sobrino Joaquín


Hace un día gris. No ha parado de llover. Que mejor razón, para venirme a uno de mis rincones. En primer lugar me dirijo a ti Joaquín. Se que mas tarde o mas temprano leerás este mensaje. Por dos medios diferentes, me ha llegado tu invitación para que vaya a verte al molino. Te conozco lo suficiente como para pensar que no ha sido la imbecilidad humana la que te ha guiado a cometer semejante disparate. Tampoco quiero creer te hayas deshumanizado tanto como para ver las cosas bajo semejante prisma. Puede que el que se imagine los disparates sea yo. Te voy a recordar algo de nuestra historia. En primer lugar, aunque no biológico, fui tu primer padre. Cuando viajaba por esos mundos, si pensaba en algún regalo para traer a mi vuelta era el tuyo. Eras muy pequeño, pero los mejores juguetes que encontraba los compraba para ti. En mis estancias en tierra, te llevaba conmigo a todas partes, en aquel tiempo tenia el Spider descapotable y en el íbamos al puerto a que vieras los barcos, a tomar café; te tenía que subir en un taburete para que se te pudiera ver. ¿Te acuerdas cuando nos fuimos los dos solos a pescar a la playa de la Rijana? Pasado el medio día y no habiéndonos llevado comida, terminamos encendiendo un fuego y sobre una piedra al mas puro estilo Robinsón, nos comimos la carnada. Y de Guajar, se que de esto si te acuerdas. Nos íbamos de excursión los dos solos y entre otros arreos nos llevábamos una sartén en la que nos freíamos huevos. Ya siendo más mayor, cuando fuimos nadando desde Salomar hasta Playa Granada, más de dos quilómetros, mirándonos el uno al otro para ver quien se rendía antes. Sabes perfectamente, que después de la separación de tu tía, llevo mas de dos años retirado del mundanal ruido. Me conoces muy bien. En este tiempo has estado varias veces en Granada, anteayer estuviste, y estando a diez minutos de donde vivo, no se te ha ocurrido venir a verme. ¿Cómo se te ha podido pasar por la imaginación que sea yo el que tengo que hacerlo? Esta foto te la tome en Melicena. Verdad que lo pasabamos bien..

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