Piratas somalíes. La otra cara de la moneda




Es tiempo el que tengo en reserva el vídeo que encabeza este escrito, pero unas veces por abandono y últimamente con la captura del Alakrana por los piratas somalíes, lo he ido dejando; no estaban los ánimos como para verlo imparcialmente.
Bajo ningún concepto quiero darles la razón a estos desgraciados, último eslabón de unos mafiosos de guante blanco que nada tienen que ver con África.
Ya hace tiempo que escribí la forma en que esquilmábamos los océanos y de lo poco que de ello se habla. No voy a repetirme. Este video puede servir de complemento.
También puedes leer aquí otra versión sobre la piratería en Somalia.





Cadena alimenticia y el peine del río Pánica (que no de Chillida)


No es mucho lo que pienso escribir. A pesar de que mi medico de “losojos”, me dijo que los tenia perfectamente, la verdad sea dicha, cuando paso algún tiempo delante de la computadora, y a pesar de haberla puesto en 800 por 600 píxeles, me duelen, razón por la que procuro pasar el mínimo tiempo delante de ella.
Ayer cuando mi amigo Javier, venia de su venta de abalorios en el hotel, me dijo que junto a la desembocadura del Pánica, había un lagarto (cocodrilo) muerto. Ya había entrado la oscuridad por lo que deje para hoy el ir a verlo.
Los carroñeros hacen un trabajo rápido puesto que hoy ya le faltaba la cabeza y la cola. Al acercarme a él lo rodeaban los zopilotes, por lo que antes de que se fueran empecé a tomarle fotos a cierta distancia. El hambre debía ser mucha, en especial de uno de ellos, puesto que ya me encontraba a un par de metros de distancia y el seguía con su festín.



Con posterioridad me han dicho que unos escardan la lana y otros se llevan la fama, puesto que los que creo que de verdad hacen el trabajo de limpieza durante la noche son los pizotes (Alimentación: Pequeños vertebrados, frutas, carroña, insectos y huevos). La verdad es que no esperaba esto de un animal tan precioso.


Causa de la muerte del lagarto: Un personaje con su escuadra lo cosió a balazos.
A ojo de buen cubero, el diámetro del cocodrilo para nada era inferior a 60 cm.
A la vuelta fotografío unos hermosos palos, en este caso peinados por el río. Quizás en las imágenes no se vea como algo especial, pero en el lugar y desde diferentes ángulos, y con mucha imaginación, forman figuras preciosas. Me pregunto si Chillida no se inspiraría en algo similar para su Peine del Viento.



Valor tiene mi amigo Javier al atravesar todos lo días este río (ida y vuelta).

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Problemas de residencia y cuasi pleito del More con Alvarito

Me desayuno con un correo de Steven, contestación a un par de ellos que le había mandado interesándome por la tramitación de mi residencia, en el que me daba no muy buenas noticias. Leyéndolo estaba cuando gmail me avisa de que tengo otro. También era de él y en este me dice que me ponga en contacto cuanto antes. Dejo este aparato y me acerco al teléfono. No podía ser menos, no funciona. Si has pensado bien, ¿y como tenia internet? No es la primera vez que me ocurre, y viceversa, que tengo teléfono y no tengo conexión a internet.
No me parecía bonito ir en bañador, así que me pongo pantalones y camiseta y me voy a buscar a mi amiga (…) (no le gusta verse reflejada en el blog).
Hablo con Steven y me da detalles de que Fernando, retiró documentos míos para llevarlos al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, pero que no los ha devuelto. También les faltan mis huellas dactilares y el ingreso en el Banco de Costa Rica de cierta cantidad de dinero.
¡Vamos a ver!.. ¿No será, como me dijo Fernando, que abrieron otro expediente y no es el que tu estas viendo?
No, porque en este, aparece su nombre y el poder que tu le hiciste.
Llamada a Fernando, aunque sabia de su inutilidad. Hace más de un mes que lo intento y no consigo hablar con él. (…) hace varias llamadas y consigue el teléfono de su oficina y sabemos que por ella va de tres a cinco de la tarde.
Curioso personaje este Fernando. Era funcionario en Migración, pero ve que los que ganan dinero, no son ellos, sino los que arreglan documentos en especial a los gringos, por lo que decide dejarlo y pasarse al otro bando. Conoce el funcionamiento interior de Migración y los recovecos del otro lado [sobornos y demás (corrupción)]. Si necesita un poder, el se busca un abogado, le paga su mordida, pero el que ejerce como tal es él.
Me vuelvo.
Otra vez a través de internet le pido a (…) que me haga un reporte (aviso de avería) a la compañía telefónica. Lo hace y me dice que no tardaran en venir. No me muevo de aquí a sabiendas de lo que ocurrirá. No han venido.
Ni he podido llamar a Fernando, ni me han arreglado el teléfono. Por mucho que yo mismo me diga que ya soy tico, sigo desesperándome con su forma de ver el mundo. Su pura vida, aun no circula por mis venas.
Me voy a la playa con la esperanza, de dejar atrás mi cabreo y cargarme de energías. Mi mesa libre y en la de al lado, estaban Giovani o Giovanni, que de los dos hay, acompañado de su mujer como no podía ser menos (se apoyan uno con otra cuando van bien bebidos), Alvarito y Cartago. Aparece en su bicicleta el Negro [así le llama todo el mudo y la explicación es bien sencilla, es negro (su nombre es Jorge)] y se mete con Giovani/Giovanni. En su defensa sale Alvarito y pronto se le une Cartago.
Después de las frases que escuchaba creí que la cosa no acabaría bien:
Si busca hombres aquí hay hombres
Si quiere pelear conmigo, no le tengo miedo
Me lo reviento con cualquiera
Usted no es mi amistad y toda esa mierda
A nadie le tengo miedo yo
Si usted quiere machete, machete
Ni que decir tiene que bien al principio o al final de cada frase, el mae no faltaba.
Alvarito es el que mas grita. También el más borracho.
El negro, se iba y volvía.
La cosa se diluye entre los efluvios alcohólicos, y de los otros, y la cosa queda en nada.
Está visto que hoy no ha sido mi día.

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Los viajes que nunca hice. A una isla del pacifico y al extremo oriental de Asia


La verdad sea dicha, para la playa iba contento. Acababa de poner un correo a mi banco de España en el que le venia a decir que me estafaban cien euros mensuales. No me había sido fácil detectar el por qué.
Perrillo, que me lo encuentro por el camino, y grandes fiestas al ver que conmigo podía pasar el territorio de otros de su especie sin que le atacaran. El quiere el paseo, retozar en la arena, pero cuando considera que ya se aburre, no para de morderme la pierna derecha (curiosamente al igual que la gata) indicándome que ya ha transcurrido el tiempo normal al que lo tengo acostumbrado. No tenia prisa, estaba en la gloria. Precioso atardecer y una brisa demasiado agradable. Creo que el domingo es la luna llena y posiblemente me este cargando de energía. ¡Oh dios!, que país este, que aún adoran a la luna.
No suelen venir mucho por la playa, pero hoy estaban Fabio y Biqui y aunque no se si lo he dicho antes, que para mi es el matrimonio perfecto, lo siento, pero vuelvo a repetirlo. La sonrisa y amabilidad de Biqui, y el saber estar de Fabio (ha sido profesor universitario), hace que, con ellos, la estancia en la bahía se haga corta.
No se por qué causa, hablábamos de la desventaja de ser propietario de una casa, habiendo, como hay por ahora, buenas oportunidades para tenerla, por la sencilla razón de que te amarra al lugar donde la compres, o dicho de otro modo, es una forma de ponerle puertas a tu libertad. Biqui me contaba que aun sigue con la esperanza de que cuando acabe de pagar las trampas (todo el mundo las tiene y yo ni siquiera eso) comprarse una caravana y dedicarse a recorrer Costa Rica en ella (le he criticado el que su limite sean las fronteras).
Se fueron, y sentado estaba sobre el banco de piedra, con las piernas cruzadas y mirando a las diferentes tonalidades que van tomando las nubes mientras el sol las ilumina con sus últimos rayos, pero no dejaba de pensar en la caravana. Ese mismo sueño lo tuve yo, pero fue como ultimo recurso a otro anterior.
Lo de perro verde no es por casualidad, ya de joven pensaba que el mundo que me rodeaba no era el mío y en mi cabeza se fue fraguando la forma de abandonarlo. Vender mis pertenencias (es mucho dinero el que, en aquel entonces, ganaba como Marino Mercante) y comprarme un velero. Poco a poco fui limando hasta el último detalle. Sospechaba que nadie querría acompañarme en semejante aventura, por lo que el velero debía ser de doce metros, el ideal para un navegante solitario. Tampoco me consideraba lo suficientemente preparado como para pasar el Estrecho de Magallanes (no es fácil ni para los mas expertos) por lo que me veía pasando al Pacifico a través del estrecho de Panamá.
Por qué el Pacifico: sabia perfectamente que en la Polinesia no solo había, sino que aun sigue habiendo islas que no han sido pisadas por la gente civilizada, pero al igual que con el paso del Estrecho de Magallanes, aquí también sabia de mis limitaciones, y mi intención no era precisamente irme a una isla de salvajes (¿salvajes?) y mucho menos a una isla desierta; si tenia claro que tenia que ser una fuera de las rutas marítimas.
Una vez encontrada, sin prisa pero sin pausa, y disfrutando de las singladuras entre una y otra, tenia planeado el ultimo detalle. Desconfiaba que al tiempo de estar allí me diera la chochera por volver al mundo que no quería, por lo que desde el primer día, al hacer las provisiones, las cuales tenia muy bien estudiadas, con ellas iría un deposito de gasolina cuyo fin ultimo, seria rociar al velero y prenderle fuego.
No ha sido una sola tarde, la que me he dicho que la parte mas difícil, atravesar el atlántico y el canal de Panamá, ya lo tengo hecho, por qué no continuar viaje, pero fue cuando apareció por aquí en su velero, Jean François, canadiense él, y me dijo que ese tipo de veleros en el mercado de segunda mano gringo, lo encontraría por cinco mil dólares, cuando volví a planteármelo en serio.
¿Quién sabe?
Pero qué relación tiene esto con la autocaravana de Biqui. Fue pasando el tiempo y cada vez veía más difícil que mi viaje se llevara a cabo. ¿Qué me amarraba? Los hijos (A mi ex le tenia dicho que ella tenia que tomar la decisión de acompañarme o no).
Mi imaginación no tiene límites, y viendo que este viaje jamás lo llevaría a cabo, el por qué no planificar otro que fuera posible. Lo fui postergando para cuando me jubilaran. Me compraría una caravana, y con un dinero ahorrado, emprendería viaje sin una ruta fija pero con rumbo hacia Asia. Haría noche donde se me apeteciera y estaría el tiempo que considerase oportuno en el lugar que me gustara, bien por su naturaleza o por sus gentes, incluso en alguno de ellos podía estar el fin de mi camino, y en caso de que no lo encontrara, al llegar lo mas cerca posible del Estrecho de Bering, abandonar o regalar la caravana, coger el primer avión, y vuelta al principio.
Soñando con mis nunca empezados/acabados viajes venia, cuando veo a Javier en su puerta acompañado de una preciosa muchacha. Esta esperaba el autobús, aunque faltaba bastante para que pasara. Es rara la noche, que cuando vengo de vuelta, no me pare con él, como yo digo, a fumarme el último cigarro, así que esta noche, con bastante más razón, el por qué no iba a hacerlo. Javier se mosquea (lo conozco muy bien) porque la conversación se reduce a dos, ella y yo. Ha estado casada (nunca comprenderé a este país en el aspecto de separaciones para mi incomprensibles), tiene un hijo y vive con sus padres. O venia muy feliz y todo lo veía color de rosa, o me ha parecido que hemos tenido cierta química (¿es así como se dice?). Maldito coche que no me arranca, por lo que no he podido llevarla.
¿Y si es la lagarta? ¿Y por qué no?

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Prosperidad humana sin precedentes. El mundo mas feliz del universo


El progreso experimentado en todas las áreas importantes de la actividad humana ha sido fantástico. Nunca hemos vivido tanto como ahora (la esperanza de vida es el doble que hace cien años) y las mejoras han sido más pronunciadas en los países en desarrollo. La mortalidad infantil ha descendido drásticamente. En 1950, uno de cada cinco niños moría en los países en desarrollo, mientras que ahora solo muere uno de cada dieciocho (la misma proporción que presentaban hace cincuenta años los países en desarrollo). Somos más altos, más saludables y sufrimos menos infecciones. Ahora somos muchos mas y no porque hayamos empezado a reproducirnos como conejos, sino porque hemos dejado de morirnos como moscas.
También tenemos más comida que llevarnos a la boca. La proporción de personas hambrientas en todo el mundo ha descendido desde el 35 por cien de 1970 al 18 por cien actual, y se espera que esa cifra baje a un 12 por cien en el año 2010. Más de 2000 millones de personas tienen ahora suficiente comida, y la ingesta de calorías en los países en desarrollo se ha incrementado en un 38 por ciento.
Los ingresos, tanto en los países industrializados como en el mundo en desarrollo, se ha triplicado en los últimos cincuenta años, al tiempo que se han reducido los casos de pobreza. La distribución entre el mundo rico y el mundo pobre ha descendido ligeramente, y se espera que disminuya mucho más durante este siglo.
Ahora también disfrutamos de muchos más artículos de consumo que facilitan y mejoran nuestras vidas. La gente de los países desarrollados tiene frigoríficos, mejores casas, coches, teléfonos, ordenadores y videos. Los países en desarrollo también han mejorado sus bienes de consumo, pero mucho más importante es que cada vez mas gente dispone de acceso al agua potable, al saneamiento, a la energía y a las infraestructuras.
Ahora trabajamos la mitad de horas que hace ciento veinte años, y como además vivimos mas tiempo, tenemos mas del doble de tiempo para disfrutar.
La tasa de asesinatos ha descendido enormemente. Aunque se ha compensado por un incremento en la tasa de suicidios. También hay menos accidentes mortales que hace años.
Por termino medio ahora estamos mejor educados, y los países en desarrollo están alcanzando a los países industrializados en cuestiones de educación. El número de alumnos que reciben educación universitaria en los países en desarrollo se ha multiplicado por cinco.
En definitiva, un maravilloso e increíble progreso.

Es copia literal de la conclusión que hace Bjørn Lomborg a la parte segunda, El bienestar Humano, de su libro El ecologista escéptico (puedes leer un extracto bastante completo en Wikipedia).

Tengo que reconocer que en muchos aspectos lleva razón, han sido muchos los agoreros que han hablado del final del petróleo [desde que tengo uso de razón, siempre he escuchado demasiados pronósticos de que su fin seria en veinte años (ni siquiera, hasta donde yo he leído, menciona la curva de Hubbert) (lastima también que Gabriel Tobar, haya dejado de escribir en su blog)], del final de los alimentos (desde Malthus, han sido muchos los que también lo han predicho), de la esquilmación de los océanos, de la deforestación y de tantas otras catástrofes. Por cierto, el bombardeo con el que nos agobiaban los medios de comunicación sobre el agujero en la capa de ozono, ha desaparecido.
Él se basa en que la mayoría de los estudios se han hecho partiendo de uno preliminar, que todo el mundo ha dado por cierto sin investigar lo suficiente su veracidad, pero la verdad es que el también aburre al mas santo con tanto grafico (hechos por sus alumnos)
No es un libro de una sola lectura (en mi caso, de cada uno de los temas, procuro profundizar buscando el máximo de información), por lo que gracias a mi amiga casualidad, tengo donde ocupar las horas muertas durante bastante tiempo.
También es verdad, que nuestras percepciones sobre lo que ocurre en este mundo son muy limitadas, pero a mi nadie me podrá hacer cambiar sobre la vida que yo vi en una zona muy concreta del Mediterráneo y como se extinguió. Ni a los habitantes del pueblo que me encuentro, cuando hace pocos años junto al arbolito, cogían en un rato un saco de cambutes y ahora no se ve ni señal de ellas.
La tasa de asesinatos ha descendido enormemente. Aunque se ha "compensado" por un incremento en la tasa de suicidios. Al menos algo no va tan bien como este nos lo pinta. De la ingente cantidad de gráficos que pone en su libro, no hay ninguno que refleje la subida (¿exponencial?) de la depresión.
Algún día rebatiré alguno de los razonamientos de este libro. En mi mundo las prisas no existen.

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Cadena trófica. El pez grande (gata) se come al pequeño (iguana)

Hay dos lecciones que he tenido que aprender desde que llegue a este país. La primera, bajo ningún concepto hacer un préstamo. Con una rapidez pasmosa te conviertes en el Banco de Costa Rica o Banco Nacional de ídem.
La segunda es no acariciar a ningún animal domestico. Empecé a hacerlo con dos perros que me salían al encuentro en mis paseos hacia la playa, y en especial a uno lo he tenido colgado hasta hace bien poco. Es un perro callejero nato y a persona extraña (especialmente si es gringa) que pasa por su puerta (que ha sido bastante tiempo la mía) le hace sus fiestas y lo acompaña durante un tiempo esperando algo mas.
También sin saber como, una pequeña gata blanca, se me hizo inquilina, hasta que desapareció.
Hace un par de días me apareció otra, y aun sabiéndolo, se me ocurrió acariciarla y me perdí. Si me muevo, anda detrás de mi enredándoseme entre las piernas e incluso me muerde el dedo gordo del pie derecho (siempre ando descalzo, hasta que un día me pique la segunda tarántula) con la única idea de que la sobe (le encanta sea con el pie).
Esta mañana leía y ella dormía, o simulaba hacerlo, junto a mí. Visto y no visto, aparece con una iguana en la boca (la pobre se hacia la muerta), tenia la cámara junto a mi, foto e intento hacer de dios (frase plagiada a mi amiga casualidad) quitándosela de la boca. Muy por conseguir mis caricias, pero en lo que respecta a su alimentación, sigue aquello de no hay padres para hijos ni hijos para padres. Me miró con cara de mala hostia y desapareció entre las plantas del jardín. Supongo el final de la pobre iguana.
Esta tarde seguía leyendo [Todo el día sin fluido eléctrico y el carro arranca cuando le da la gana (Mal contacto pero no doy con él)]. La gata durmiendo, pero observo no solo su despertar, sino su rápida carrera a mas de cinco metros de distancia, se agazapa, salto y sale con un garrobillo en la boca. Juego del gato y el ratón, y esta vez no quise hacer de dios.
Cuando comí a medio día le eche mis sobras y me miro con cara de desprecio. ¡Arroz y frijoles teniendo a mi alcance ricos manjares! Supongo pensaría.
Cadena alimentaria. La pequeña gata blanca, según me dijeron, fue pasto de los zopilotes.

¿Y tu qué?.. ¿whiskas o iguana?

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Un año de estancia en Costa Rica. Reflexiones

Ha pasado un año de mi vida y se me ha hecho cortísimo. Por extrañas circunstancias de las rutas aéreas, sobrevolábamos un atolón de Venezuela, y cuando quise darme cuenta aterrizábamos en el Juan Santamaría. Lo primero que me sorprendió, es la bandera de costa rica en los edificios, pero en especial en los carros; pocos eran los que no la portaban. Banderas que estoy viendo estos últimos días en especial en Cóbano cuando hoy me acerque por allí a recoger por segunda vez la tarjeta de la nueva máquina fotográfica que me compré, después de haber pasado a mejor vida la que traía y que tanto cariño le tenía [A todos nos llega nuestra hora (frase lapidaria)]. Celebran su independencia por estas fechas.
En mi recuerdo, el día que fui a la agencia de viajes. Ni con mucho estaba seguro de haber pasado la depresión; fue un tirar hacia delante. También, ya aquí, como iban pasando los quince días que me había dado de plazo y no veía el sitio en el que asentarme, y ya por fin cuando lo encontré, el nudo en la garganta, cuando mi hijo se subía en el carro que habíamos alquilado, para coger el avión que lo llevaría de vuelta. Mi asiento, aunque pagado, iba vacío.

Me encontraba solo y no tenía muy claro si mi enfermedad había pasado, si el sitio era el adecuado, si soportaría la comida y una serie de dudas que me oprimían el cerebro. Por otra parte tenía claro que era mucho el tiempo que había planeado que esto ocurriera y por fin, estaba muy cerca de conseguirlo.
¿Qué veía en aquellos sueños que tanto me ayudaron a salir de aquella maldita enfermedad? Un lugar del mundo donde no existiera el invierno [el frío de siempre me ha acobardado, pero en los últimos años de encierro (Diario de un asceta), no es que me acobardara, es que me hacían pasar largas temporadas tirado en la cama como si una piltrafa fuera (que lo era)], unas aguas cristalinas, verde turquesa, en los que bucearía para contemplar los peces entre una vegetación mecida por las corrientes marinas (¡cuántas veces he forzado esta imagen, mientras yacía, para desplazar los pensamientos finalistas!), pero en especial encontrar otra gente que en nada se pareciera a la que atrás dejaba.
Un año. ¿Me arrepiento? De la primera ni duda, hice lo mejor. No solo no me arrepiento, sino que cada vez estoy más satisfecho, aunque no necesariamente sea este el lugar definitivo (he pensado mucho en la península de Osa y en Nicaragua).
Desde que llegué, el noventa por ciento del tiempo, lo paso en bañador (prenda muy poco utilizada por aquí), y en nada he exagerado puesto que ni para dormir me lo quito. Solo me pongo pantalones y camiseta (de mercadillo, aunque aquí es ropa usada que deben de dar los países “ricos” para los necesitados y que acaban en unas tiendas en grandes montones donde hay que entresacar lo que supones te está bien) cuando a Cóbano me desplazo o voy a dar un paseo por los alrededores. Todo el día descalzo, hasta conducir, así lo hago, y cuando algo me pongo, las típicas chanclas de playa.
La lluvia me encanta; el agua cae a una temperatura templada; qué más da, bañarse en la playa, en la ducha (no existe el agua caliente), en la piscina (soy de los pocos o puede que el único, por estos alrededores, que la tiene) o bajo la lluvia.
Se cumplió lo de dejar los fríos atrás.
Con respecto a la segunda, la imaginación trabaja más de lo que debiera y te lleva a lugares que nunca existieron. También es verdad que los medios de comunicación, en especial la televisión te lavan el cerebro, poniéndote imágenes, no de lo que es, sino de lo que quisieras que fuera. No, ni con mucho encontré lo que buscaba. Lo de las aguas transparentes, ni de coña. En un país donde llueve seis meses del año, con ríos y torrenteras por todas partes, con caudales que a veces impresionan y que, me imagino que como consecuencia de la deforestación, trae aguas de un rojo sangre, acompañada de grandes troncos, más bien árboles completos, difícilmente tendrá aguas transparentes; en la época seca hay que esperar a que decanten las aguas y como mucho dos meses en los que se puede bucear al menos en las costas. Con panga en cualquier época del año te puedes acercar a un arrecife coralino [de los pocos que quedan (en Curú, los están haciendo artificiales)]. Hay otra cosa que me tiene verdaderamente intrigado; la vida en la tierra primero fue vegetal, y sin ella no hubiera existido la animal, así que, cuando me pongo las gafas, lo primero que hago al acercarme a un roquedo, es buscar vegetación. No existe, al menos por estos alrededores. Un río que pasa por San José y que desemboca al otro lado del Golfo de Nicoya, puede ser la causa. Los contaminantes que arrastran son letales. Cuando los ticos quieran ponerle remedio, ya no lo habrá. ¡Ah!, lo de las aguas turquesas, nada de nada.
Puede que algún día me compre una panga. La cabrona Hacienda del país que deje atrás me ha metido un puyazo en toda regla y ahora no voy a intentar defenderme. Que le sirva a Zapatero al menos para su lápida (como político, por supuesto).
También es verdad que en mis sueños no aparecían ni la vegetación ni la vida animal de que disfruto. Son horas las que he pasado observando la gama de verdes que me rodean, o esas playas paradisíacas con la vegetación ganándole terreno a las olas. Tampoco salía de mi asombro cuando, justo encima de la casa en la que vivo, veía toda una manada de congos o en mis paseos, me cruzaba desde con una iguana, un zopilote, un garrobo o me visitaban una ardilla (son preciosas) o un serpiente [también lo son (mientras esto escribía, me ha visitado una)]. Lo de los lagartos (yacarés) es más difícil de ver.

Hablar de los atardeceres (algún día describiré los amaneceres, aunque por ahora no me seduce levantarme a las cuatro de la mañana) no voy a volver a hacerlo, son muchas las veces que en este mi diario las he mencionado he incluso he puesto un álbum al que le voy añadiendo imágenes, aunque no por ello dejaré de repetir que su contemplación me hace entrar en una abstracción difícil de describir. Me cargo de energía como diría mi amigo Javier.
La luna llena. Aquí para cualquier evento, se cuenta con la luna.
Y la tercera, la gente. En un país extraño y sin conocer un alma. Mis ideas eran claras, integrarme entre ellos en todos los aspectos, y empecé por la comida. Me busque una familia (aquí, no sabría describir la clase media. Los ricos son albañiles), que a medio día me trajera justo lo que ellos comieran; nada de extras. Cuando de nervios se trata a mi me atacan al estómago, y mentiría si dijera que en aquellos momentos no los tenía; pues bien, arroz y frijoles casi a diario, siempre acompañados de otros alimentos que desconocía por completo y cocinados con vete tu a saber que aceites o grasas, hacían que mis esfuerzos por comer fueran sobrehumanos. Betty debió darse cuenta puesto que un día, junto a la comida, me trajo un bebedizo de no sé qué hierbas cocidas para que se me abriera el apetito. Hoy en día me como todo lo que me trae e incluso me sabe bastante bien. También es verdad que a mí llegada, la correa estaba en el último taladro de la derecha y a día de hoy está en el último de la izquierda. Debí perder bastantes kilos, pero me desapareció aquella barriga que me somatizo la depresión y que ni con TAC, supieron decirme de que provenía.
Sigo con la gente. En mis paseos saludaba (me respondían con el ya famoso “pura vida” o con otras frases larguísimas ininteligibles para mi) a todas las personas con las que me cruzaba, pero donde verdaderamente empecé a relacionarme con ellos fue en las mesas de la playa. Tengo claro que para ellos era un bicho raro. ¿Quién sería este personaje? ¿De dónde vendría? Y más. Lo que si es cierto es que debo tener una cara de gringo que espanto puesto que todos los que por mi mesa se acercaban, se dirigían a mi chapurreando en inglés (todo el mundo lo chapurrea). El primero como no Javier, pero poco a poco, Hanzell, Edgar, Toro, Edwards, Perra flaca, Janey, Ángela, Leroy, Macedonio, Arturo, Luis, Mónica y tantos otros que la lista sería larguísima. De muchos he escrito por aquí. No solo he hecho amistad con ellos/as, sino que tengo la completa seguridad de que me han aceptado como a uno más de los suyos.
Amigos entre los pobres, los ricos, los pescadores, los dedicados al turismo, los drogadictos y los marginados, que también los hay.
Mención aparte, mi amiga Vanessa.
Las tertulias en las mesas de la playa, se fueron institutonacionalizando (sé que no está en el diccionario). Su falta de cultura es alarmante, es raro el que después de la escuela haya leído un libro (en realidad no encuentras una librería a cien kilómetros a la redonda). Siempre he intentado ponerme a su altura y más bien soy yo el que les pregunta, sea del tema que sea la conversación, pero poco a poco han detectado que en mi tienen un buen asesor, en caso de duda les digo que lo consultaré en internet, cosa que para ellos es como una cosa que han escuchado que existe pero que ni idea de que va.
Al principio y en especial cuando hablaban entre ellos, entre su musicalidad al hablar, y su jerga acompañada de muchas palabras gringas (yipisi por GPS), me era difícil entenderlos. También no deja de ser curioso que lo que tanto me atraía que era su musicalidad, ahora ni queriendo la noto.
¿Encontré la gente que buscaba? No, tampoco. Cada vez estoy más convencido que la gente que busco solo está en un mundo, al que desearía llegar, pero cada vez estoy más convencido de que no existe. ¿Los cambiaría por la gente que dejé? ¡Ni loco! Prefiero a mi Javier con toda su locura que aquella manada de gilipollas que recuerdo como amigos u compañeros (hay sus excepciones). Aquí por citar, se comparte, incluso el guaro. ¿Y la familia? Dicen que a los amigos se eligen, y que la familia te viene impuesta. Esto para mi es un gran error. Yo elijo a mi familia.
Hay dos personas, que en teoría son familia mía, una de ellas, trata de convencerse de que ha dado su vida por los demás y que muy pronto se verá más sola que la una y otra que la avaricia ha sido su enfermedad y que también percibirá como sus descendientes la devoraran. Que disfruten el tiempo que puedan de la abundancia y que les sirva para al menos ser algo más felices de lo que son.
Releo lo que hasta ahora llevo escrito y me doy cuenta de que esto no es ni con mucho lo que soñaba, así que me pregunto ¿volvería atrás? y ahora si que mi imaginación se niega a verme en aquel mundo. No sabría estar. Que haría yo paseando por aquellas calles, de edificios altísimos, que junto a una atmosfera irrespirable tapan el cielo, con escaparates con los últimos nike, con gente aferrada a sus celulares y con un ruido ensordecedor producido por los bemeuves. ¿A dónde me dirigiría? ¿Con quién charlaría? ¿Quizás con los que no tuvieron el detalle de hacerme una llamada, con ese celular, que no se despegan de la oreja [Érase un hombre a una nariz pegado (Quevedo lo predijo, solo que se equivocó de apéndice)], durante el largo periodo de mi enfermedad? ¡No por dios! Que me dejen a mi amigo el loco, o a Norberto, que está consiguiendo él solito salir de las drogas.
Un día escribí por aquí: No estoy amarrado a ninguna bandera, himno, religión, credo político ni sistema filosófico.
Mi moral no ha sido impuesta, tengo el convencimiento que ha salido de mí.
Nada me ata a ningún lugar del mundo. Sé que la frase está muy manida, para mí tiene total vigencia: Me considero ciudadano del mundo.
No me considero esclavo de eso inventos sibilinos como serian el celular/móvil, el despertador, la televisión, la computadora, y tantos otros que nos marcan el ritmo de nuestras vidas.
No tengo jefe que me tosa.
El tiempo es todo mío.
No voto (lo haré cuando haya democracia)
No tengo obligaciones impuestas; me las arbitro yo, y con respecto a los demás, me las marca mi propia moral. Mis derechos terminan donde comienzan los derechos del otro (Marthin Luther King), en donde sustituyo “mis derechos” por “mi libertad”.
Si lo que hago no perjudica a nada ni a nadie, está bien. Si beneficia a alguien o a mí mismo, mejor.
Y añadiré lo que tanto le ha gustado a mi amiga Bettina: Resolvamos los problemas en vez de apoyarlos sobre los demás, juntemos amor por nosotros mismos, de esa forma tendremos amor, de esa forma, teniendo amor, podremos darlo.
No seamos mendigos, sino millonarios de amor
.
Cada día, al despertar pienso que estoy comenzando una nueva vida.
No, no me imagino en aquel mundo.
Hay más cosas que me desesperaban de este país, como es su lentitud. Esta mañana estaba en Cóbano y sentado en una acera, estaba Jose. Esperaba. Esperaba unos trámites en el banco que no se resolverían hasta bastantes horas después. Me senté junto a él y al primero que paso por allí le dije nos sacara una foto, foto que yo había sacado tantas veces cuando veía a gente en la misma coyuntura, sin explicarme el por qué. Pensé que ella definiría como estoy y en qué circunstancias estoy al año de estar aquí.
Después de un año, aun no tengo mi residencia, tengo una “plantilla” en la que me dicen que entregué los documentos para la obtención de la misma. Me desesperaba el no obtenerla. ¿De verdad tengo que tener tanta prisa en que me la den? ¿Y si no me la dan? ¿No sería el pretexto perfecto para irme a Nicaragua? La tarjeta de la cámara fotográfica que encargué el mismo día que la compré y que me dijeron que esa misma tarde estaría y que a la semana aún no está, ¿de verdad me es tan necesaria? ¿Merece la pena irritarse por semejante cosa? ¿Lo del tiempo es oro es verdad? Y en caso de que así sea ¿para quién es el oro? Algo ha cambiado en mí. No sufriré más por esto.
¿Algo echare en falta de allí? Pienso. Pues claro que si, en especial unos personajillos con los que alguien, con la cabeza no en muy buenas condiciones, quiso hacerme daño. En su momento lo consiguió, pero no lo conseguirán más. Todo el daño ya está hecho.
Mi moto; mi vieja moto. Recuerdo perfectamente el ruido de su escape. Por aquí es muy raro ver motos de 600 c.c. Las de mayor potencia son de 200.
Mi casa. Mi piscina con el agua congelada.
Mis perros, Penca y Fideo (el muy cabrón como supo que lo adoptara).
Poco más. O quizás ni ese poco.
Echo en falta algo mas, aunque esta no necesariamente tenga que ser de allí ni de aquí, y es una compañera.
He tenido relaciones con ticas, pero no han cuajado y con la perspectiva del tiempo me alegro de que así haya ocurrido. Hay un gran salto cultural, religioso, y de costumbres entre ellas y yo, salto difícilmente salvable, por lo que no tengo claro que aquí la encuentre.
Mis esperanzas las tuve con una española (aun las tengo), pero por esas extrañas circunstancias de la vida, lo que podía haber tenido un final que yo imaginaba feliz, se fue deteriorando y a día de hoy sigo sin saber que pasará. Se tengo más posibilidades, pero confío en que ella abandone el pozo en el que se metió y vuelva al mundo real.

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Religiones en el mundo. Algunos datos sobre el numero de creyentes/no creyentes de las mayores religiones/no religiones del mundo


, según Wikipedia.


Cristianismo: 2.100.000.000
Islamismo: 1.500.000.000
Agnosticismo / ateísmo / no-teísmo / secular: 1.100.000.000
Hinduismo: 900.000.000


Vayamos a otra fuente de información, el , un instituto especializado en analizar las estadísticas religiosas, dio la noticia que muestra el cambio de escenario de la católica. Los fieles del Islam habrían crecido rápidamente en los últimos años y serían 1.322 millones, mientras que los católicos en los cinco continentes habrían descendido al segundo lugar, pues cuentan con 1.115 millones.
El Vaticano afirma que es difícil establecer quién es budista y quién musulmán porque "falta cualquier tipo de registro". Para convertirse al Islam "basta recitar ante testigos la "shaada", declarando que no hay otro Dios que Alá". La Iglesia católica en cambio "cuenta con datos precisos y sin márgenes de error", porque en cada parroquia existe un registro de bautizados (No se a mi, en que escenario me contaran, puesto que fui bautizado y por tanto debo estar entre los católicos y tengo la seguridad de ser ateo).

En conjunto, los cristianos siguen en la vanguardia con 2.153 millones de fieles. Además de los 1.115 millones de católicos, según el World Christian Database, se estima que hay 360 millones de protestantes, 200 millones de ortodoxos, 75 millones de anglicanos y 400 millones de "nuevos cristianos".
Esta última cifra es muy interesante porque se refiere a las iglesias evangélicas pentecostales, a las que la Iglesia católica, que es la primera perjudicada por su expansión, llama "sectas". Estas iglesias se nutren en América Latina de muchos cristianos que se desvinculan de la Iglesia. El Papa pudo constatar personalmente durante su visita a Sao Paulo y al santuario de Aparecida cómo en Brasil las "sectas" están erosionando el número de fieles del país con más católicos del mundo. Se estima que Brasil era católico al 90% hace tres décadas, pero ahora las investigaciones revelan que la cifra se ha reducido al 64% de los 190 millones de habitantes, mientras los pentecostales ya sobrepasan los veinte millones de "nuevos cristianos".

Lo que no se habla mucho es de que el agnosticismo/ateísmo/no-teísmo/secular es la tercera “religión”.

No voy a hablar aquí de mi ateísmo, cosa que anteriormente; tampoco voy a hablar de si lo secular mengua respecto a lo sagrado, simplemente pongo estos datos, porque sé que por aquí se acercará un matrimonio que en las tertulias de mi playa, tuvimos una particular guerra de cifras y posiblemente despejemos algunas dudas, y en particular para ella, con respecto a mi ateísmo, repito lo que en su día escribí: Bajo ningún concepto me vanaglorio de serlo, pero yo les pediría a los creyentes de tantas religiones que en el mundo son y han sido, que al igual que yo respeto sus creencias, ellos respetaran a los ateos. Para nada soy ningún asesino, no odio ni deseo mal a nadie, soy un defensor a ultranza de que desaparezcan las desigualdades de este mundo, estoy en contra de la globalización salvaje y jamás mato a una hormiga por el placer de matarla.

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Al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. A mi amiga anónima (¿anónima?)

Aunque no el más bonito, este te pertenece

Gracias amiga, aparte de hacerme volver a leer a Machado en sus Proverbios y Cantares, me has hecho volver la vista atrás sin ira, y disfrutar con la comunión entre nuestras neuronas.
El por qué el anonimato (algo me dijiste) de tus comentarios, e incluso de tu blog, sigo sin entenderlo, no solo escribes muy bien sino que al menos a mi me transportas a unos sueños (ojala no lo fueran) imposibles (el del día veinte mas bien fue primario). Tus motivos tendrás y los respeto y ademas, si te soy sincero, me alegro (mis pensamientos cuando esto escribo, son egoístas).
Te puedo asegurar que nuestros cerebros en este preciso momento están conectados. Me habías regalado [bonita palabra, muy usada por aquí (¿me regalas un cigarro?)] con siete comentarios y cuando te hacia durmiendo, gmail me avisa que tengo otro (no lo he leído, pero pongo la mano en el fuego de que es tuyo).
Punto. Me voy a ver mi atardecer/llegada de las sombras.
Lo siento, mi anónima amiga, pero el atardecer en mi bahía, para mi, es un cuasi acto religioso.

Vuelta, ¿e iba…? Si, recuerdo perfectamente que me habías dejado siete comentarios y cuando regreso, son nueve y para nada me he quemado.
Has tenido la santa paciencia de poner comentarios en NUEVE de mis escritos y vete a saber los que has leído sin que lo merezcan. Alucino e investigo un poco: El primero lo pusiste a las a las 11:07 (hora tuya) y el ultimo a las 00:38 de tu día siguiente (por la magia del tiempo/espacio yo aun estoy en tu día de ayer).
Que quieres que te diga, pero pienso, y deseo, que antes de irte a la cama hubieras vuelto a mirarte en el espejo y daría algo por saber, caso de que así hubiera sido, que es lo que hubieras pensado esta vez.
Tiene que ser por una causa, digamos, de fuerza mayor la que me haga volver a leer lo que un día escribí, pero hoy quería saber que es lo que te había llamado la atención de ellos, así que he vuelto a hacerlo. Para mi nada en especial, en poco o en nada ha cambiado mi forma de ver el mundo; quizás ver que aun estaba imbuido en esa maldita enfermedad que es la depresión y que bien por mi tesón [me has hecho recordar mis baños en la piscina mientras los charcos estaban helados (mensaje subliminal para los que en ella estén inmersos)] o porque las dichosas neuronas tuvieron a bien cortocircuitarse, salí de ella.
Gracias de nuevo

Y otrosí digo: No, no temo salir mi ascetismo, todo lo contrario, lo necesito, y son varias las veces que lo he escrito últimamente.


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A raíz de la muerte de mi madre


Mi agradecimiento a todas aquellas personas que a raíz de la muerte de mi madre y por diferentes medios han tenido la amabilidad de dirigirse a mi.

¡Gracias a todos!

Son varias las que se me han quejado de no asistir al sepelio por no haber tenido noticias de su fallecimiento, añadiendo que solo lo supieron por este blog. Vaya mi repulsa para aquellas que negaron esta información incluso a familiares muy directos. Sus mezquinos motivos tendrán.

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Con el viento de proa y rumbo por descubrir


La ley de Murphy es implacable: Si existe la posibilidad de que varias cosas vayan mal, las que causen más perjuicios serán las que vayan peor.
Que necesito a alguien a mi lado lo doy por asumido y que ese alguien no esta entre mis amigos también es seguro; ¡vamos..!, que no me veo conviviendo con mi amigo/enemigo/coñazo de Javier, pero desde que estoy en este país mi experiencia con las mujeres ha sido mala por no decir nefasta. Vientos del otro mundo me trajeron aire fresco y puse grandes esperanzas en una española (aun conservo un halito, aun a sabiendas de que el muro se empezó a construir y mi experiencia me dice que cuesta verdadero trabajo deshacer lo hecho). Estaba sinceramente convencido de que ambos nos necesitábamos, pero lo imprevisto ocurrió, algo verdaderamente fatal, de lo cual ella se considera culpable y por ende, en su subconsciente, no solo también me considera a mi, sino incluso a Costa Rica. Ella se encerró en ese círculo y solo ella puede salir de él (tengo verdadera fe en que así sea).
Con diferencia esto es lo que más me había afectado, pero repito, la ley de Murphy es implacable y mi hija me dice que tengo que pagar algo que me reclamaba Hacienda mas la multa correspondiente por no haberlo hecho en su fecha. No, no se trata de un euro ni de dos, no salía de mi asombro al ver la cantidad que me reclaman. Estaba en plena depresión, me habían dado como consecuencia de la misma la incapacidad absoluta para todo tipo de trabajo y voces me llegaban de que en tales circunstancias no tenia necesidad de declarar. También es verdad que en la situación en que me encontraba me importaba todo un cojón, pero en un momento de lucidez llame a esa institución sacaperras (nada tendría contra ella si las aportaciones fueran justas) y a la típica señorita/señora le formule mi caso.
Espere un momento que lo consulto con un inspector. Tras un tiempo que me pareció eterno, su contestación: No, no tiene que hacer declaración. Así de escueto, ninguna aclaración mas. Estas conversaciones no se graban, así que a joderse tocan. Ni sabia que la empresa en que trabajaba nos tenía hecho un seguro, plan de pensiones o como coño se llame, y me ingresaron una cantidad de la cual ahora se llevan la quinta parte. Juro por todos los dioses que nada me importaría hubiese ido a algún necesitado/a, pero solo de pensar que sirva para costearle un viaje de avión a mi presidente para ver a su equipo favorito, o para que mi rey este regateando en Palma de Mallorca en su Bribón (si mal no recuerdo así se llamaba el velerito, que por supuesto no es suyo; ¡hasta ahí podíamos llegar!), se me revuelve el estomago. Uf, es de verdad.
Súmale esta a la anterior y el viento de proa ya es huracanado, pero no, no acaban aquí mis penurias un puñetero microchip, ha dejado fuera de combate a mi vieja máquina digital, la que siempre he llevado en mi bolsillo desde que llegue al nuevo mundo, la que tantas imágenes ha colgado en este blog. He hecho varios intentos de ponerla en funcionamiento y algo en conseguido, saca fotos en forma de paisaje, pero ni se ve el visor de imágenes ni el menú, por lo que no tengo posibilidad de variaciones de ningún tipo. Vieja amiga ¡Caíste!
Cuando esto escribo estoy sin internet y conociendo donde me desenvuelvo y habiendo dado el reporte (aviso de averías), con algo de suerte en dos o tres días me lo solucionaran. No es esta la primera vez que me ocurre. Cable colgando que atraviesa la carretera, camión con carga en galumba (no busques en el diccionario, tiene una significación de altura) y adiós cable. ¿No querías dejar la civilización?..Pues ¡Jodete!


Sumaría que han vuelto a dejar cojo al perrillo que se me ha encariñado (cuantas patadas ha recibido en la misma pata, el pobre, son incontables), que sigo sin saber nada de mi residencia, por lo que supongo estoy mas ilegal que al menos la marihuana, que sigo sin documentación del carro, que sigue sin llover a pesar de esta en plena época de lluvias y no se cuantas mas, mi estado de ánimos para nada es bueno.
Ya ayer me dije: si la mar esta de proa, a toda maquina y a aguantar los pantocazos, y mira por donde estaba en mi mesa de la playa y viene a saludarme mi amiga Marisol. Ni se como acabamos cenando en una soda que ha abierto el único gringo con el que hablo y lo digo literalmente puesto que solo él, que yo sepa, se ha rebajado a aprender español. Ambiente de luz roja, velita en la mesa y música suave, algo completamente inusual por estos lares, pero no, la cosa no acabo como seria en la película, a las diez de la noche, le decía: Marisol, mañana tu tienes que levantarte muy temprano, así que debías irte. Posiblemente pensó que era gilipollas, pero me hizo caso y se fue. No estaba el horno para bollos.
Si no puedo presentarle cara a la mar, al menos me evadiré. Hoy sigo leyendo La carta esférica, pero estoy hasta las narices de tanta longitud y de tanta latitud, del meridiano de Cádiz y del San Fernando. Siempre di por supuesto que Pérez Reverte, al que admiro como escritor, es un marino frustrado y con la lectura de este libro lo confirmo.
Ordenar imágenes. Mejor lo dejo, puedo hacer un daño irreparable.
Historial del carro. Cambio de llantas (neumáticos), consumo de gasolina, reparaciones y más gabelas. ¡Malditas obligaciones!; era bastante mas feliz cuando hacia mis recorridos en los autobuses con todos los asientos ocupados, bien aferrado a la barra del techo para que la fuerza centrifuga no me tirara en las curvas. ¿Cuántas veces fui en estas condiciones a Paquera? ¿Cuántas a Cóbano? La verdad, las extraño.
Hacia tiempo que no sentía ansiedad y hoy la tenía bien alta, me acorde de mi Rafael Navarro, y me dije: ¡de sufrirla nada!, así que he recurrido a mi Trankimazín bajo la lengua, ducha y a mi mesa a contemplar mi atardecer. Hecho de menos el peso de la maquina en el bolsillo. El perrillo, aunque cojo, me acompaña.
Pasa mi amigo Andrés y me pide un cigarro, le pregunto que cuando va a llover y me dice que el día quince que ya han pasado las canículas. Llega Javier y me hecha una filosofada, me extraña que cargue su bolsa y continué camino no sin antes advertirme que me iba a mojar si continuaba allí, como así fue. Por fin me llueve. Buenas vibraciones.
Me viene a la cabeza mi amiga Myriam: José Manuel, aunque parezca una incongruencia, cuando estoy en una de mis crisis de pánico [me hablaba de su depresión (ella sentía pánico mientras que yo era dolor del alma)], en mi interior estoy contenta, porque se que después me vendrá el bienestar. Ley del péndulo y después de la tempestad viene la calma, pero yo esta vez no espero precisamente la calma, espero mucho mas.
Venia bastante calado y por el camino me dicen que en casa de Luis está Mónica (la verdad es que se me apetece, después de tanto tiempo, tener un rato de charla con ella) y va a ir con Rodolfo, marica él, al karaoke. Pienso en ir a verla, pero no quiero se repita la experiencia de anoche.
Llueve y truena. Las ranas comenzaron su orquesta./div>

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A riaz de la muerte de mi madre


En su día hice una entrada en este blog al que titule Atardeceres en mi bahía. Si fue esta la causa por la que me llego esta historia, vendita sea. Si es otra, bienvenida.
Sé que es otra.
Ese deleite tuyo con los atardeceres me recuerda mucho a una época en que, sin compromisos ni obligaciones (o con la única obligación de estudiar) pasé en Grecia, al sur del Peloponeso, con una organización dedicada a proteger a la tortuga boba.
Vivíamos en la playa, cada uno en su tienda y con un chamizo que hacía las veces de "cocina" o "sala de estar". Yo fui la última en llegar esa temporada, así que no quedaba prácticamente nadie, los huevos ya habían sido puestos y los nidos, en su mayoría, estaban ya inventariados, así que mi tarea era vigilar las protecciones contra depredadores de los mismos, hacer guardia en los que habían sido puestos en zonas "delicadas", esto es, cerca de alguna población, foco de luz, etc. y, cuando eclosionaban, hacer un recuento de los huevos y su estado. Pues bien, durante ese viaje, lleno de aventuras* y vicisitudes por otra parte, estuve un mes y medio, prácticamente sola, en esa playa. No era tan paradisíaca como deben ser las de Costa Rica, pero para mí eran lo más cercano al paraíso. Hice muchas guardias nocturnas en los nidos que estaban "a punto", pero tardé en conseguir ver a una de ellas. El regalo vino en forma de paseo matutino, sin ninguna tarea asignada, cuando en uno de los nidos habían eclosionado los huevos la noche anterior, se podían ver perfectamente las huellas de las crías en dirección al mar y pensé, otra vez me lo he perdido pero, de repente, pude ver a una de ellas, del revés, sin poder voltearse para iniciar su camino a la vida. Me tomé la libertad de ha
Hacer cer de Dios en ese momento, y le di la vuelta; me desnudé, y la acompañé en esos primeros pasos hacia su existencia. Fue un momento ciertamente hermoso que nunca olvidaré. Tampoco suelo compartirlo con la gente pero, de alguna manera, has sido tú el que ahora me transportó a mí a ese momento de mi vida.
Prometí volver, pero en la época de puesta, y poder disfrutar de la maravilla que tiene que ser contemplar a las madres, tan pesadas, tan despacio, hacer su tarea. No lo hice, no sé si lo haré, pero desde luego, es algo que no he olvidado.
Pues bien, durante ese viaje, recuerdo los momentos en que me sentaba sola frente al mar. Mi mente a veces viajaba, pero otras, se quedaba estática, inmersa en ese escenario donde me sentía yo misma más que nunca. Una especie de comunión pseudomística con los elementos, con la naturaleza, con la VIDA. No sé por qué, pero no suelo volver con mi mente a esa experiencia que viví, o si lo hago, por las circunstancias (como una conversación que allí me lleve) suele ser de una manera muy superficial, pero hoy, con las fotos de tu atardecer, he vuelto a revivir todo ello. Recuerdo también que, al principio, me costaba mucho dormir con el ruido de las olas, y también lo que me costó, a la vuelta, poder conciliar el sueño sin oirlas.
Me gusta haberlo recordado...
Y yo de habértelo hecho recordar.
 Cuando escribiste esta palabra, intuyo te supo a gloria

Isla Tortuga/Tolinga. Caí como un guiri


Pincha sobre la imagen para ver el álbum ampliado y después en pantalla completa

Como sorpresa les tenia reservado a mis hijos un viaje a la que los ticos llaman Isla Tortuga y que su verdadero nombre es Tolinga (Deduzco que este nombre se lo habrán puesto por su semejanza a Galápagos, pensando en atraer más turistas. También corre el mito que vista desde el aire tiene forma de tal, cosa totalmente incierta. En realidad Isla Tortuga esta en Venezuela. Tampoco esta claro ni a quien pertenece ni que se puede hacer en ella).
En el embarcadero de Tambor nos espera Elvis en una buena panga de 110 CV. Enfila la cabeza del lagarto y desde allí pone proa a la isla.
>Buen maretón, nos cruzamos con la patrullera y hermosas vistas de la costa.
Recalamos en Isla Alcatraz y pasamos por el estrecho que separa a esta de la primera. La marea estaba baja y el fondo era poco por lo que había un rompiente que con una mala maniobra de Elvis podría haber hecho zozobrar la panga.
Fue lo mas bonito del día, el viaje hasta las islas.
Una vez desembarcados en la playa de Tortuga empiezo a escamarme al ver una gran fila de tumbonas de esas que los guiris utilizan para tostarse al sol, y la playa limitada por una serie de carteles en los que te advierten, que hasta allí era la zona pública, o sea que la isla propiamente dicha no la puedes ver.
Sale a recibirnos una jabalí, tan acostumbrada a los turistas que al vernos se pone panza arriba para que le rasquemos. Deben de haber gran cantidad puesto que a la hora que todo el mundo fue abandonando la isla se fueron acercando los salvajes y conté más de veinte.
Hasta aquí medio normal; habíamos llegado los primeros pero van llegando mas pangas, y ya de remate dos grandes catamaranes con multitud de viajeros, uno lleno de nacionales y otro de gringos. Todo muy organizado, horas de comida, con sus marimberos animando la fiesta, tostaduras al sol y muchas birras, sobre todo muchas birras.
Cojo gafas y aletas, me voy bordeando un roqueo en el que no hay ningún cartel que te impida el paso y llego a otra playa sin un alma. Descalzo no pude adentrarme en la isla pero estuve un buen rato desconectado de los guiris.
Comida que preparan entre Eva y Vanessa, nuevos baños y cuando nos iban a llevar a Jose y a mí a un islote coralino a bucear, nos avisan que la corriente es fuerte y peligrosa. Se fastidio el invento.
Van desapareciendo los guiris y se van acercando los jabalíes. Decidimos marcharnos nosotros también. La mar estaba brava y los pantocazos que daba la panga producían unas vibraciones que impedían no ya grabar, sino ni siquiera sacar imágenes.
Mis hijos acabaron contentos. Es lo que importa.



Estos pequeñajos parguitos son nuestra comida de hoy. Desconozco aun el acompañamiento.

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Gran árbol de Cabuya, congos y camino a Santa Teresa y Malpaís



Dicen del que ha estado en Costa Rica y no ha visto los monos es que no ha estado. Aunque ya los habían visto en los árboles que dan sombra a mi casa, son de bastante altura y la distancia a la que se ven es de unos veinte metros, pero yendo camino de la Playa de Manzanillo, estuvimos tan cerca de ellos que casi se podían tocar.


El árbol de cabuya es una mole inmensa. Es un higuerón y este año recibió el Premio al Árbol Excepcional 2009.
Este galardón fue creado por la Junta Directiva del INBIO en enero de 2003, con el fin de destacar la importancia de los árboles y los bosques, así como su significado en la vida de las personas y comunidades. El premio pretende identificar aquellos árboles excepcionales presentes en el territorio nacional con el propósito de promover su conservación y se concede el 15 de junio de cada año, que es el Día Nacional del Árbol.


Esta imagen la he colocado con posterioridad a haber escrito esta entrada.


Camino a Santa Teresa, vadeamos esta torrentera. Son muchas que junto con los ríos, en especial en esta época de lluvias, es peligroso su paso por mucho vehiculo todoterreno en el que lo intentes. Precisamente tenemos planeado llegarnos a Playa Coyote y todos nos lo desaconsejan por esta circunstancia.

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Lo que perciben nuestros sentidos. Escuchar que no oír y mirar que no ver. Un día en Costa Rica

Así queda el atardecer

Durante la mayor parte de mi vida, fui sorbido por el trabajo estresante, y durante mi depresión, me aísle del resto del mundo. En la última fase de la misma mi sed de aprender no era nada normal; lo achaqué a la recuperación de neuronas debida a los antidepresivos a las cuales daba por sentado vacías y por tanto una buena parte de mi cerebro estaba apto no solo para recibir, sino para acumular información. La obtención de la misma, me venía por la tradicional de la lectura y la mayor parte por esta gran fuente que es internet de la que a pesar de que la mayoría de su contenido es el sexo y otro gran segmento información basura, sabiendo bucear en ella para mi es la mayor fuente de conocimiento que jamás ha existido, pero fue prestándole atención a un cuando me di cuenta existía otra y es mediante la observación de lo que te rodea, pero ha sido en este país, Costa rica, donde la he descubierto en toda su grandeza.
En español (no voy a contradecir al conjunto de los latinoamericanos que así llaman al idioma en el que hablo), en cuanto al sentido del oído existen las palabras oír y escuchar y al de la vista ver y mirar, pero para nuestra desgracia pasamos por esta vida solo viendo y oyendo.
Es raro la tarde en la que no me siento a contemplar el atardecer en la bahía donde me encuentro. También es raro el día que alguien no se sienta conmigo a hacerme compañía, pero aun con ella, la vista instintivamente se me va hacia el horizonte. Aunque, claramente, hay dos estaciones, la de las lluvias y la seca, no ha habido un solo día en el que las nubes no hayan aparecido. Es un espectáculo grandioso. Las nubes forman caprichosa figuras, en constante movimiento y conforme la luz va desapareciendo por la llegada de la noche van adquiriendo una gama de colores con todas las tonalidades imaginables, desde el gris plomizo, hasta infinidad de matices de rojos, pasando por el blanco en el que en su espectro están presentes todos los colores. No ya es que no haya dos días en que los atardeceres sean iguales, sino que en una puesta de sol las caprichosas figuras, son tantas las formas que adquieren que el cerebro es incapaz de procesar lo que los ojos perciben.
Con la llegada de la luna llena, no soy yo el único espectador, somos varias las personas que esperamos el orto de nuestro satélite. Son como máximo tres días los que se puede contemplar y desde que por aquí me encuentro la he visto salir desde el NE, apareciendo por la cola del lagarto (caprichosa figura que forman las montañas que cierran la bahía), hasta casi el embarcadero, rozando el SE. Normalmente aquí las nubes nos juegan la mala pasada de no dejarnos verla salir en todo su esplendor, pero aun así merece la pena la espera.
Con todo no es esto lo que mas me llamo la atención cuando recale en este país. La llegada fue en plena época de lluvias, y mientras lo recorríamos en un todoterreno, la gama de verdes de sus bosques fue otro precioso regalo para la vista. Llego la estación seca, y la gama de verdes aunque sin desaparecer fue dejando paso a unos marrones/grises que me desesperaban. Cuando decía que estaba deseando que llegara el invierno (así llaman a la época de lluvias), la gente de por aquí me miraba como si loco estuviera (para ellos es el final de la época turística y su supervivencia depende en la mayoría de los casos de su ingenio).
¿Y los animales? ¿Quién le quita la razón a Darwin? A excepción de la puñetera mosca, no he visto ni uno que sea igual a los del país que deje atrás. Existe la salamanquesa a la que por aquí llaman garrobilla, por su similitud con el garrobo, especie de iguana pero de color gris, el zopilote, los congos y tantos otros que enumerarlos seria el cuento de nunca acabar. No tienes que hacer grandes excursiones para verlos, simplemente mirar a tu alrededor.
El sentido del oído, también es un buen receptor de información; no hay mas que prestarle un poco de atención a los aullidos de los congos; son diferentes si comiendo están, llueve o hace tormenta. Y hablando de tormentas, también las hay en todo el mundo, pero mi percepción de las mismas aquí es otra; tengo la sensación de estar dentro de ellas.
Un animal al que yo creía un búho o similar, me “deleitó” durante unas noches con un sonoro concierto. Lo grabé para preguntar de qué se trataba. ¡Que búho ni que ocho cuartos, se trata de una rana!.. Me dijeron. Fueron en aumento y ya se trataba de una orquesta. Me imaginaba ranas gigantes, tal era el vozarrón que tenían, pero salí a localizarlas y comprobé se trataba de diminutos animalitos. ¿Cómo puede haber tanta desproporción entre su tamaño corporal y los decibelios que salen de su boca?
Ayer mientras escribía esto, llego la hora de mí puesta de sol, pero en vez de dirigirme a la playa atravesando el pueblo, lo hice dando un pequeño rodeo al mismo y cámara en ristre fui tomando imágenes de lo que merecía la pena dar a conocer. El paseo no dura más de quince minutos y fueron más de veinte imágenes las que tome de las cuales no voy a poner todas. Tampoco las que pongan serán las mejores.
No hay que recorrer Costa Rica para hacer disfrutar la vista, simplemente observar con un poco de atención lo que te rodea.

Vista desde el mismo pueblo

El Pánica aun no viene muy caudaloso

Llueve sobre el lagarto

Donde estaba la soda de Ángela

Fin del paseo. Mi mesa

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Muertes por suicidio duplican a las muertes en accidente de tráfico


La noticia del encabezamiento de este escrito se refiere a España. Ya en su día (2 de mayo de 2007) escribí (En este momento suscribo totalmente lo que en aquel entonces opiné) sobre este tema y en él decía: El Ejecutivo europeo indica que 58.000 personas se quitan la vida cada año, una cifra superior a la que provocan los accidentes de tráfico, 50.700 personas, o a la de los crímenes, 5350.
El por qué reincido en el mismo contenido; bien, mientras padecí la depresión, especialmente en la última fase, indagaba desesperadamente información sobre la misma, posiblemente, o casi con seguridad, buscando ese clavo ardiendo al que todos queremos agarrarnos en momentos de desesperación y la verdad sea dicha, bien porque no la hubiera o porque la depresión afecta directamente a la memoria, me costó trabajo conseguirla.
Lo último que he leído, aunque no la coloque en la citada entrada, puesto que nada relevante es, en cuanto a descubrimientos que afecten a la misma, es: , que junto a , y esta , al menos a mi me pone los pelos de punta.
Al igual que en mi primer escrito, no me entra en la cabeza que nadie de la voz de alarma, y no solo se pongan medios para que esto no ocurra, sino que el ocultismo es más que sospechoso.
Como dice Punset, en El viaje a la felicidad, la depresión es, "posiblemente, el más destructor y el menos controlado de todos los factores [internos de infelicidad] que germinan dentro de la propia persona (...) dentro de unos años constataremos el enorme coste social en que habremos incurrido al no abordar seriamente el problema de la salud mental".
En tan solo un par de años se duplica el número de suicidios y aquí no pasa nada. Si esta sociedad no va al desastre, que venga uno de los dioses y lo vea.


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San Lucas. La isla de los hombres solos. ¿De José León Sánchez o de Leoncio Sandino Trujillo?


Son muchas las veces que he pasado cerca de la isla de San Lucas, puesto que el rumbo que sigue el ferry de Puntarenas a Paquera, casi la costea, y también muchas las que algún tico, me cuenta que existe un libro, La isla de los hombres solos, en la que su autor, José León Sánchez, estuvo preso en su penal y en el relata las calamidades que en él paso. También dan por supuesto que el autor demostró su inocencia. No, no llegué a leer el libro, puesto que aun no lo pude conseguir, cosa que sería algo de extrañar en los pueblos de las cercanías, donde no existe ninguna librería, ni en Puntarenas, que en las que estuve no lo tenían, aunque eso si había una gama muy amplia de libros en ingles y las veces que estuve en San José el tiempo me acuciaba; parte de la trama la puedes encontrar en esta .
Que existió este penal, es cierto. De hecho te pongo este video, para que te hagas una idea de lo que fue.


También este otro con una vista aérea del estado actual de la isla.
Son muchas las veces que me he quejado de lo mal que los ticos venden este maravilloso país y esta toma aérea es un buen ejemplo, puesto que bajo mi punto de vista la hicieron en la época seca en vez de en la época de lluvias en la que la gama de verdes seria exuberante.


No voy a hablar aquí de un libro que no leí, ni de una en la que no puse los pies en ella, sino de lo que más me ha llamado la atención de él, del que tan orgullosos están los ticos y de lo que quizás no estén bien informados, y es de su autoría. Repito todo el mundo da por hecho que su autor es José León Sánchez, pero puede que no sepan que por ejemplo Televisa tiene una demanda por pasar en su programación la película del mismo nombre, y la demanda es por . Según Leoncio Sandino Trujillo, novelista y pintor nicaragüense, fue escrita por él a sus 19 años.
La verdad sea dicha, sobre este tema solo he intentado investigar un poco y solo he encontrado la anterior noticia en un periódico nicaragüense.
Como dato curioso el abuelo de Henry, mi amigo el vigilante del hotel…, estuvo quince años encerrado en el famoso penal por la nimiez de coser a balazos a su abuela.

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Quien en mala sombra se cobija, al final se hunde. Historia de cuatro árboles. Fábula


Historia desde los confines de una vida, con sentidos abstractos y buena parte de metáfora. Disfruten.

Árboles, llenos de vida, edades diferentes y buen ejemplo a seguir. Antes que los animales, la vegetación era dueña del mundo. Símbolos de ecología, intentos de restauración, pero la tala inmoderada siempre lleva a la destrucción. ¡Pocos buenos árboles hay ya! ¡Todos por dentro empiezanse a pudrir!
Pero claro, entre tanta diversidad, existe aún un árbol firme en sus decisiones, sin ser descorazonado, y de ese es del cuál les contaré a continuación.

Su historia no puede ser la más feliz de todas, no podemos recaer en tanta fantasía, pero, para ser precisos, podemos decir que tuvo una historia difícil:

Él era un árbol el cuál tenía buenas hojas, unos tallos fuertes y unas raíces bien plantadas; no podría ser un árbol más perfecto.
Cierto día, conoció al árbol que pensó, acompañaría toda su vida.
Bella, distinguida, complementaria; lo que necesitaba.

Retoños emergieron ya después de una larga comunicación, felices eran la pareja de vegetales, despampanantes iban a todo lugar, entrelazadas sus ramas hasta el final, con unos buenos frutos en las copas, cómo prioridad, éstos árboles irradiaban bondad.

Tantos buenos frutos por dar, pero una enfermedad cayó al huerto. De repente, el árbol perfecto fue perdiendo su brillo inmenso; sus hojas se estaban volviendo amarillentas cual boca fumadora; sus raíces flaqueaban, persona escenofóbica ante una multitud magistral; todo le parecía gris, día nublado en el porvenir. Las ramas poco a poco se marchitaban, a la vez se quebraban aquellos lazos que parecían inmunes a cualquier mal augurio. Uno de los frutos abandonaba la copa puntiaguda, con las suaves hojas por el suelo, se iban a otro árbol, al árbol femenino.
¡Así pues! ¡El árbol perfecto empezó a tener muchas imperfecciones! Su postura no era la misma, torcido estaba; el fruto que con tanto esmero había protegido como su propia vida, al igual que esa entrañable compañera, se había esfumado cómo si el pasado fuera nulo.

Tiempo pasó, los frutos se convirtieron en árboles, que, con otros se fueron haciendo su propia vida estando lejos del huerto familiar, y la existencia del protagonista se fue desvaneciendo de cada alma por la distancia de por medio.

Los venidos en tiempos de felicidad, algunos tomaron malos rumbos, tal es el caso del fruto más alto, que, se entrelazó antes de tiempo y terminó mal su asunto.
Sin alguien perfecto quién diera su más sincero apoyo, no se hizo nada y la historia quedó inconclusa, hasta después de un lapso muy prolongado, dónde los pájaros trinaban las más dulces melodías, para el viejo árbol triste.

Sonriendo y dulce timbre de voz, exclamó:
-¿Qué vienen a hacer, bellas aves, por aquí, en mis oscuros ramajes?

Las voladoras coloridas y divertidas, exclamaron al unísono:
-¿Es que usted no ve, portador de buena madera, lo que debe ver? La naturaleza está a su esplendor; las flores titilan. Incluso son sus matices soñados; las golondrinas, hermanas mías, anidan por doquier para darle marcha al amor; el cielo ¡ni se diga! Más hermoso no podría estar. ¿Es que usted, no ha valorado la vida cómo lo que es, estando tan cerca del final?

-Tres veces ya han sido, pájaros insulsos, que de cuervos ustedes, tienen mucho. ¡Aléjense! ¡Váyanse de aquí! ¡Yo no los quiero ni los voy a pedir! ¿Es que ustedes no ven que ya no tengo nada? Mi amor partió, mis frutos se pudrieron, estoy solo en esta depresión.

-¡Olmo usted nada! No sea usted llorón, si ve las cosas de la vida con amarga visión, es seguro que usted sea sólo víctima sin redención. ¡No llore más! ¡Ya todo pasó! ¡Quizá nuevos aires le hagan falta!

-Oxígeno no me hace falta, mis hojas ya se fueron, imposible recuperarlas.

-¡Ingenuo árbol, valla a otro huerto nuevo, será todo mejor!

Y volaron las avecillas, vertiginosamente, dejando al árbol pensativo.

-Quizás ese montón de aves tenga razón- se dijo para sí- yo debo aplicar mi último esfuerzo para poder salir. Irme a otra parte, será mi principio del fin.

Partió, con su último ánimo, hacia otro destino.

Encontró, lejanamente, una tierra rica en nutrientes, dónde volvió a adquirir el brillo y fortaleza de cada una de sus partes, lejos de todos los daños abandonados de aquél huerto.
Pronto, se dio cuenta que estuvo perdido un largo tiempo, un tiempo que jamás podrá recuperar, pero que, sin duda, puede hacer algo en su lugar.
Recordó aquellos retoños de sus copas, se preguntó que pudo haber sido de ellos, cuándo los dejó y por qué lo dejaron. ¡Fuerzas sobraban! Sin una duda, una rama del fortalecido llegó al viejo campo de pasado ensueño, dónde encontró que, el árbol que amó, lo necesitaba una vez más.

-¡Pero un bledo! ¡Eso no importa ahora! ¡Abandonado me dejó, árbol ponzoñoso y conveniente! ¡Son mis frutos lo que más trascienden!- enfurecido le dijo, y alejose de ella, fue a la dirección de su querido retoño.

¿Venganza? ¡Qué va! Ya nada de ella le interesa más.

Al llegar, notó los goterones tristes en el rocío de las puntas finas hojeadas, en el árbol crecido, en el fruto de su amor pasado, sin torceduras, pero una herida sangrante en el fondo de su corazón.

-¿Qué te han hecho, hija mía?- doliente preguntó.

-¡Oh! ¡Padre! ¡Reconocible estás! ¡Apenas de bebé te vi así! ¡Era la copa, estaba en la copa! Y luego... Y luego me fuí... ¿Rencoroso estás tú? ¿Tengo que sufrir? ¡Tu ausencia no más! ¡Ya me duele! ¡Me has hecho mucha falta! ¡No debiera haber caído así, con un árbol torcido, apenas viviente de abono asqueroso!

-Vivencias dejan la distancia. No estoy molesto, quiero que mi sombra te proteja cómo a tus frutos, que, culpables no son de tanto desencanto. Haz vivido sufriendo sin mí, ahora te digo, que lejos del árbol torcido, aunque sólo una parte mía esté contigo, te cuidaré.

Y estrecharon sus ramas cercanas.


Si llegaste hasta aquí es porque te gustó.
No, esto no lo he escrito yo, sino mi amiga Diana. Ya en su día hablé de ella.
Tenia un boceto sobre lo que quería escribir y se me ocurrió lo que para mi ha sido un bonito experimento.
Diana… ¿El por qué no me escribes esta misma historia pero traducida a tu lenguaje?
Le encanta la literatura y escribe como los ángeles.
Le falto tiempo para decirme que si, y esto es lo que quedo.

¡Gracias, Diana!

La fabula de Diana es preciosa pero bajo mi punto de vista no queda clara la moraleja así que daré mi versión de la misma:
Primera: Quien toda la vida ha estado bajo la sombra de un árbol (sea este bueno o malo), y decide abandonarla, que nunca se queje de cómo le va y deje tranquilo al árbol que se la daba.
Segunda: Quien a la sombra de un árbol ponzoñoso y conveniente se arrima y encima cree que es un árbol que tiene buenas hojas, unos tallos fuertes y unas raíces bien plantadas, que tampoco se queje. Si además esa persona tuvo la oportunidad de crearse su propia sombra, aun menos.
El final para la segunda puede ser feliz, como muy bien describe mi amiga.

Búsqueda en Google de: Quien en mala sombra se cobija, al final se hunde. Historia de cuatro árboles. Fábula
Publicado por Perro verde en 20:08       https://resources.blogblog.com/img/icon18_edit_allbkg.gif
Etiquetas: Opinión
3 comentarios:
Diana Laura dijo...
¿Ves que las correcciones eran una acción absurda?

Una en vez de mi, dudo que halla más.

José Manuel dijo...