Al rancho de Alvarito a por plantas de café
Desde bastante temprano habíamos dicho de ir a algún sitio, pero llego la hora de comer y no habíamos decidido ninguno. Comemos y yo seguía teniendo in mente Rio Bonito, pero no me veía bajando por aquel semiacantilado con la dichosa vertebra como la tengo, porque a pesar de haber ido a mi escoces (el Quiropráctico), sigue dándome el coñazo. Acabamos de comer cuando llega Carlos del hotel, le digo de que nos dé una idea, y ve el cielo abierto. Ya me imaginaba lo que iba a decir, porque lleva tiempo detrás de hacerlo: Ir al, la verdad es que no sé cómo llamarlo, terreno de Alvarito a por unas plantas de café arábigo, según él, estas son de las antiguas, no transgénicas, y repito, según él, ahora todas lo son.
Yo ya había estado cerca, sabía que el camino no era malo, aunque al final tuvimos que dejar el carro a más de un kilómetro, y precisamente porque lo conocía y sabía que pasar el riachuelo, era con riesgo de quedarse atrapado en él.
Me pongo los vaqueros y las ”figueres”, acompañadas por los vaqueros, no quería que los chinorros (parece que se dice chinarros) me dieran el mismo coñazo que cuando fuimos a la catarata del rio Pánica.
El pasar la primera torrentera, con los troncos que había, ya tuvo su mérito, y las raíces que atraviesan el camino a modo de esas cosas que ponen en las ciudades españolas para que por cojones moderes la velocidad, hacían que mi columna fuera crujiendo.
Llegamos, el sitio ideal para construirse una casa y vivir en plena naturaleza y a un paso de la playa.
No estaba Álvaro, y si Vallejos, nica él, que precisamente anoche se me sentó en mi mesa cuando ya me venía y estaba bien cargado de guaro. Ni se acordaba. También tiene allí su rancho.
Mientras Carlos va a por las plantas de café, yo me entretengo en ver por dentro los ranchos. No tengo que describirlos puesto que se ven bien en el video, pero a esto añádele que no tienen corriente, aunque hay una fuente cerca, no tienen agua corriente y por supuesto, ni televisión, ni radio, ni nada que indique que estamos en el siglo XXI.
Cientos de hectáreas que lo rodean eran de los padres, pero de eso toca hablar otro día.
Vuelta por esas preciosas playas que ya puse en YouTube.
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Playa de Malpaís descrita por un tico
En mi anterior entrada, decía que pasé videos, imágenes y una canción del celular de Diego al mío. Había escuchado la canción, y visto solo uno de los videos, pero el resto y las imágenes no; hoy lo he hecho y sin adornarlos ni nada los he subido a YouTube. Nunca he dicho que todos los ticos sean igual que él, sino más bien todo lo contrario, que Diego es un ser especial, y sobre todo un niño de la calle y en este video que encabeza esta entrada, se describe perfectamente. Si se pone un poco de atención y se entiende su jerga, se verá su forma de pensar.
Volviendo al video que subí ayer. Alguien me ha dicho que hace muy mal el playback. Ya dije que hice una composición, de un video en el que cantaba otro regatón, al que le quite la voz y le superpuse la canción que había grabado en un estudio; demás sabía que no iba a salir nada bien, pero esperar a Diego para volver a gravarlo es como esperar el fin del mundo de los mayas. También lo voy a subir a YouTube para que se vea lo que cantaba en él.
En todos, y sin venir a cuento le sale el regetón.
Como pronosticaba el nicky, probablemente no lo volveré a ver, y espero que sea lo único, porque tengo perfectamente claro que a mí me respeta. La última vez que paso por aquí, mientras me duchaba, el me espero. Fue contándole a todo el que pudo como confiaba en él, lo había dejado “cuidando” la computadora, la cámara, el celular y demás. Ni el mismo se lo creía.
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