Los chivos expiatorios de la crisis, los desprestigiados funcionarios


…Voy a intentar denunciar los casos en que yo creo no solo nos estan engañado, sino que nos han hecho creer que ha sido una conquista por parte de los trabajadores.
El primer caso que se me ocurre, quizás por estar alguien muy allegado a mí, preparando unas oposiciones para bombero, es el de los funcionarios.
Ningún colectivo ha estado tan desprestigiado últimamente como ellos. El funcionario es un trabajador por cuenta ajena, solo que el contrato laboral es con el estado. No es necesario recordar que para optar a una plaza de funcionario, hay que aprobar unas oposiciones. La última que recuerdo, fue para cubrir tres mil plazas de guardias civiles, en las que se presentaron quince mil personas. Por otra parte he estado viendo lo que exigen para optar a la plaza de bombero y os aseguro que aparte de unas condiciones físicas que para sí las quisieran los deportistas de elite, los conocimientos son superiores a los que se le pueden exigir a un ingeniero de caminos. ¿Cómo unas personas tan preparadas pueden estar tan desprestigiadas? Las cosas no cuadran y hay que buscarle una explicación.


Lo hasta aquí escrito, lo hacia el viernes 13 de abril de 2007, y si vuelvo al tema es porque si en aquella época estaban desprestigiados, ahora con la crisis, están apestados, no ya en España, sino en toda Europa.
En primer lugar deberíamos conocer su origen, al menos en España:

La Revolución Liberal de 1812 inaugura en España el régimen constitucional. Acorde con el nuevo planteamiento de las relaciones de poder, se suprime la "enajenación de oficios públicos", que, durante el antiguo régimen, había sido el modo normal de acceso y permanencia en los puestos burocráticos.
En todo caso, la supresión de los oficios estamental izados, se produce en un momento histórico de guerra civil que, con uno u otro nombre, asola a España en todo el primer tercio del Siglo XIX. De aquí que la llegada de los moderados al poder (Constitución de 1845), coincide con la necesidad de crear una administración pública desde la base y ex nihilo, para hacer frente a la reconstrucción del Estado y a las nuevas demandas de la sociedad. Y, ante la ruptura temporal e ideológica con la administración del Siglo XV 111, se acude a la importación y adaptación de las técnicas administrativas napoleónicas: lo que en el sistema burocrático supuso la estructuración y organización del personal de la administración, según el sistema de cuerpos o de carrera administrativa (frente al sistema anglosajón del puesto o empleo).
A partir de ahí, la historia de la función pública en la España del siglo XIX, refleja la divergencia existente entre la 'España real" y la "España oficial". Esta se muestra en el principio de la Constitución de 1845, según la cual: "Todos los españoles son admisibles a los empleos y cargos públicos según su mérito y capacidad". Principio que es desarrollado por el Estatuto de Funcionarios de 18 de junio de 1852, y que enlaza con la concepción burocrática que llevó a crear en 1842, la Escuela Especial de Administración Pública. Pero el principal defecto del Estatuto de Funcionarios de 1852 (de factura técnica correcta), fue su sistemático incumplimiento... pues, la buena voluntad de Javier de Burgos [autor del Estatuto (Por cierto motrileño y también autor del Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 mandando hacer la división territorial de provincias)], no fue capaz de poner freno a la práctica del clientelismo político. En efecto, desde el primer momento, los partidos políticos contemplaron a la administración como un instrumento cuyo control era preciso asegurar, mediante la fidelidad ideológica de su personal y, también, como una buena conquista para premiar a los correligionarios (sistema del botín, o "spoils system"). De este modo, la historia de la función pública en España, a lo largo del siglo XIX, es la lucha para acercar la realidad al ideal de la carrera administrativa, proclamada en las distintas normas que se suceden en el tiempo, en contra de la tendencia de los partidos políticos al clientelismo político (que originaba la existencia de dos burocracias paralelas: una en servicio activo y otra "cesante" en espera de su "turno").

Puedes acceder al documento completo de Julián Carrasco Belinchov desde

Dicho en román paladino (en cual suele el pueblo fablar con so vezino), cada vez que entraba a gobernar un partido político o fracción, hacia limpieza y metía a los suyos. Ni que decir tiene que mientras los nuevos aprendían su oficio, paralizaban el país.

¿Quiénes manejan la función pública actualmente?: Según el Estatuto Básico del Empleado Público de 2007, los empleados públicos pueden ser funcionarios de carrera, interinos, personal laboral y personal eventual o de confianza. Así las cosas, sólo los de carrera (oposición) son los que comúnmente se entiende por funcionarios. En virtud de un "nombramiento legal", están vinculados a una Administración por una "relación estatutaria regulada por el derecho administrativo" en lugar del laboral como el resto de los mortales y disfrutan por tanto de plaza en propiedad, fija, vitalicia y sin posibilidad de despido. Son un total de 1.596.916.
En personal laboral militan 686.951 personas con contratos ordinarios de trabajo (ya sean fijos, indefinidos o temporales) regidos por el Estatuto de los Trabajadores y por convenios colectivos. Aún queda una tercera categoría que, bajo el paraguas de otro personal, engloba al personal eventual - "realizan funciones expresamente calificadas como de confianza o asesoramiento especial en virtud de nombramiento y con carácter no permanente"- y a los funcionarios interinos - aunque son funcionarios y se rigen también por el derecho administrativo, no tienen plaza a perpetuidad, sino que son nombrados "por razones expresamente justificadas de necesidad y urgencia"-, entre otros. Esta situación la sufren 375.143 personas. A ninguno de estos dos grupos se le aplica el principio de "inamovilidad de la condición de funcionario", es decir, que los pueden echar como a todo hijo de vecino, al tiempo que deben cumplir normas como la incompatibilidad y el régimen disciplinario propias del funcionariado.

Si Javier de Burgos ya falló, en la actualidad, el clientelismo político es desesperante. Si quieres ser funcionario como tal, tendrás muchas más posibilidades de aprobar las oposiciones si tienes algún amigo entre los afiliados del partido gobernante, y no digamos si es personal laboral o personal eventual. Yo he visto funcionarios de carrera, excelentes profesionales, a los que los han apartado de su puesto de trabajo por no comulgar con las órdenes de los políticos (en especial por no firmar lo que sobrepasa la ley), y ser sustituidos por funcionarios interinos que a todo dicen Si Wuana.
Otro mito es el porcentaje de los mismos. Baste ver estos dos graficos que continuan.



Tambien puedes ver:

Está claro que el fin último del montaje que han armado a partir de las subprime, es conseguir que se trabaje más y se cobre menos, y el primer chivo expiatorio ha sido este gremio, rebajándoles el sueldo. Antes los habían criminalizado de diferentes formas y como muestra acercarte por esta
Convencido, hay dos tipos de funcionarios, los que han ganado su puesto a pulso, y los que lo han obtenido a base de canonjías.
Me corrigen y así lo dejo.

Estoy de acuerdo con tu expresión: “hay dos tipos de funcionarios, los que han ganado su puesto a pulso, y los que lo han obtenido a base de canonjías", pero es mucho más clara y justa dejarla así:
"hay dos tipos de funcionarios, los que se han ganado su puesto a pulso, que son el 100% de los funcionarios del Estado por oposición libre y el aproximadamente 25% de los funcionarios autonómicos, y los que lo han obtenido a base de canonjías, que son los funcionarios de la administración local (ayuntamientos y diputaciones) y gran parte de los autonómicos. Por último, en España hay 500.000 empleados de empresas públicas que no son funcionarios ni empleados públicos y 450.000 políticos que se tocan las narices y viven a cuerpo de rey a costa del contribuyente."

Búsqueda en Google de:

3 comentarios:

  1. Yo soy Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos matriculado en una escuela superior de universidad pública desde el primer año, y funcionario del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado por oposición libre. Además tengo dos master de 600 horas, varios cursos, el advance de inglés, y varios años de experiencia en empresa privada antes de entrar en la administración. No tengo otra cosa que decir salvo que posiblemente soy una de las personas que más ha estudiado en este planeta. Posiblemente la carrera y la oposición más difíciles que existen.

    Actualmente disfruto de mi trabajo y ahorro millones de euros a los ciudadanos controlando las obras faraónicas que aún se ejecutan en España.

    Tengo que decir que aunque me satisface el trabajo, siento que no he rentabilizado económicamente el enorme esfuerzo y sacrificio que he dedicado. Tampoco tengo un reconocimiento especial como otros colectivos más valorados (juez, bombero) que , aún habiéndoselo currado mucho, no han tenido que dejarse la piel en la forma que lo he hecho yo.

    Cuando era crío empecé siendo el mejor de mi clase porque creía que este país valoraría a la élite trabajadora. Eran tiempos en los que la palabra élite no tenía connotación negativa sino todo lo contrario. Este país no valora el ésfuerzo de las personas, sino todo lo contrario. Siento que tiene una deuda conmigo.

    Gracias por tu blog

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  2. Estoy de acuerdo con tu expresión:"hay dos tipos de funcionarios, los que han ganado su puesto a pulso, y los que lo han obtenido a base de canonjías", pero es mucho más clara y justa dejarla así:

    "hay dos tipos de funcionarios, los que se han ganado su puesto a pulso, que son el 100% de los funcionarios del Estado por oposición libre y el aproximadamente 25% de los funcionarios autonómicos, y los que lo han obtenido a base de canonjías, que son los funcionarios de la administración local (ayuntamientos y diputaciones) y gran parte de los autonómicos. Por último, en España hay 500.000 empleados de empresas públicas que no son funcionarios ni empleados públicos y 450.000 políticos que se tocan las narices y viven a cuerpo de rey a costa del contribuyente."

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  3. Os respondo a ambos.
    Yo en realidad soy Jefe de Máquinas de la Marina Mercante, después de años de navegación, acabe en una Empresa de Aguas. Varios de mis compañeros eran Ingenieros de Caminos.
    Conozco muy bien el desprestigio al que son sometidos las personas de valía en la función pública. Aunque yo no pertenecía a tal, mi trato con ellos fue bastante bueno.
    Os podéis acercar por aquí
    No voy a hablar de cifras y mucho menos de esos hijos de la gran Bretaña que son los políticos. Conozco a dos de ellos que ocupaban el último escalón en la cadena productiva y ambos acabaron de alcaldes.
    Yo para mi desgracia (o quizás fortuna), acabé en una profunda depresión. Espero que sepáis capear el temporal por el que pasáis (más bien la tormenta perfecta).
    Cuando salí de la misma me dije que aquel no era mi mundo y me vine a vivir a Costa Rica.

    Os deseo suerte

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